“El Servidor” – Parte fundamental de nuestra misión: “LA INTERCESIÓN” (I Parte) – Pbro. Reinaldo Gámez

oracion-del-corazonPara este punto que considero importante, comenzaré recordando que la importancia y la fuerza de la intercesión radica en  el sacerdocio de Cristo al que por el Bautismo hemos sido injertado, participando así de su mismo sacerdocio. Visto desde este punto de vista, creo conveniente recordar al comienzo de este artículo, que esta verdad hace que la intercesión constituya un deber de todo bautizado… Nos puede ayudar a profundizar en este punto las siguientes consideraciones:

  1. La intercesión en la Sagrada Escritura (1Tim 2, 1-5)

La oración de Jesús

Creo que es lo primero a meditar y considerar. Parece algo obvio, pero no lo es; por eso creo que lo primero es meditar y considerar este punto: ¿cómo ha sido la oración del Señor?. Entre algunos textos que pudieran ayudarnos tenemos: Lc 22, 31-32; Lc 23, 33; Jn 17, 9-11; Heb 7, 24-25; 10, 3-18; Mt 9, 37-38.

La intercesión de María

Este es otro punto a meditar y considerar ampliamente. Para ello te recomiendo la lectura de Jn 2, 1-11.

La intercesión de los Apóstoles.

Aquí pudieran ayudarnos los siguientes textos: Sant 5, 16-18; Ef 3, 14-21; Fil 1, 3. 9-10; 1Tim 2, 1-5.

Claro está que estos no son todos los textos que la Sagrada Escritura nos regala. ¡Son muchísimos más! De igual manera en el Antiguo Testamento también encontramos ampliamente, cómo parte fundamental de los profetas era la de interceder por el pueblo. Aquí podemos citar dos casos emblemáticos y muy conocidos como son la intercesión de Abraham (Gn 18, 16-33), y  de Moisés (Ex 32, 7-14).

  1. Por qué interceder

No obstante y pese a todos estos texto leídos, ésta es una interrogante que aún  nos pudiera surgir: ¿Pero…, por qué interceder? Te contesto: porque luego de que nos encontramos con el Señor y aceptamos su amorosa invitación a caminar con Él, empezamos a darnos cuenta de que Él pone personas en nuestro camino que necesitan el auxilio de su gracia. Muchos de estos se encuentran muy “alejados” (porque o no le conocen o no se han encontrado con Él); otros le conocen pero atraviesan alguna especie de “crisis”; otros por necesidades particulares; otros por la misión que el mismo Señor les ha encomendado; y así pudiéramos citar muchísimos casos. Lo cierto es, que interceder por otros… trae siempre grandes bendiciones para aquellos por los que oramos y al mismo tiempo santifica al que intercede, ya que quien intercede es introducido de modo especial en el Corazón de Cristo y así el Señor le va dando a conocer ese amor de su corazón que manifiesta incesantemente que no quiere que ninguno se pierda. Podemos decir que el Señor le va comunicando al intercesor sus mismos sentimientos de compasión, de unidad, de pobreza espiritual y de confianza filial.

Entre otros beneficios de la intercesión pudiéramos también señalar que la intercesión nos va elevando a un grado de mayor intimidad con el Señor, volviéndonos al mismo tiempo más hacia los demás, liberándonos del egoísmo y egocentrismo (liberándonos interiormente); nos  va sensibilizando y nos hace prestos a solidarizarnos con los problemas de los demás, especialmente los más necesitados. Aquí se podría incluso decir que : “Nos lanza a la Misión”.

Otro beneficio extraordinario que muchos han constatado y testimoniado, es como a raíz de la intercesión se adquiere el hábito de la oración, y cómo se alcanzan grados más elevados del don de la alabanza y del don del amor a la Iglesia. No obstante quien intercede adquiere una visión más clara de las cosas, los acontecimientos, las personas y el mundo. Me atrevo incluso a decir, que  de un modo especial empezamos a ver con los ojos de Cristo…; y esto, a su vez cambia nuestra manera de pensar, de juzgar, de reaccionar y, por ende, de vivir…

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El Sacramento de la Confesión – “El Señor te espera para que te reconcilies con Él”

padrepio_jmaLeyendo el evangelio de Juan se comprende que este sacramento ha sido instituido directamente por Cristo cuando, después de haber resucitado, apareció a los apóstoles reunidos en el cenáculo, sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados y a quienes se los retengáis, les quedarán retenidos”(Jn. 20, 22-23). El hecho de que Jesús soplara sobre sus apóstoles indica una intervención particular de Dios y recuerda el momento de la creación, cuando el Señor, después e haber creado el cielo, la tierra, el sol, la luna, las estrellas, el mar y los animales de cada especie, plasmó con la arcilla al hombre y sopló sobre él y le infundió el alma (Gn 1). Seguir leyendo

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“Solo quiero ser un fraile que reza” – Beato Padre Pio de Pietrelcina

padrepio_jmaBiografía

Heredero espiritual de San Francisco de Asís, el  Padre Pío de Pietrelcina ha sido el primer sacerdote en llevar impreso sobre su cuerpo las señales de la crucifixión. Él ya fue conocido en el mundo como el “Fraile” estigmatizado. El Padre Pío, al que  Dios donó particulares carismas, se empeñó con todas sus fuerzas por la salvación de las almas. Los muchos testimonios sobre su gran santidad  de Fraile, llegan hasta  nuestros días, acompañados por sentimientos de gratitud. Sus intercesiones providenciales cerca de Dios fueron para muchos hombres causa de sanación en el cuerpo y motivo de renacimiento en el Espíritu. Seguir leyendo

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“El Servidor” – Necesidad de crecimiento, necesidad de formación (II parte) – Pbro. Reinaldo Gámez

encrucijadaContinuando con la reflexión anterior referida a la necesidad de una formación sólida, ciertamente hemos destacado la importancia del “Encuentro con el Señor”. Ahora bien, una vez tenido ese encuentro y estando así caminando con el Señor puede sucedernos que el Espíritu Santo nos va llevando a “remar mar adentro”, y pudiera Él mismo sugerirnos la pregunta sobre una entrega más generosa y más profunda. Es esta una pregunta que quiere conducirnos a darnos con mayor generosidad, a dar un paso más… Ante esto, la única manera de conocer la respuesta es iniciando un proceso de discernimiento; proceso que dependiendo la llamada, puede ser corto o muy corto; o puede ser un tanto más largo en cuanto a tiempo se refiere. Un proceso que incluso pueda que deba contar con la ayuda de alguien de mayor experiencia; y que por supuesto ha de contar con la oración como manifestación espontánea de nuestra relación con el Señor y como manifestación de que reconocemos nuestras propias limitaciones e incapacidades y de que necesitamos contar con su ayuda y auxilio.

Al momento de entrar en este período de discernimiento pudiera ayudarnos el tener presente algunos puntos básicos que sólo mencionaré, puesto que cada uno llevaría incluso varios artículos, pero que mencionarlos nos pueden ayudar a situarnos correctamente en la respuesta que hemos de dar y cómo la hemos de dar, y así empezar a construir sabiendo que es posible terminar (Cfr. Lc 14, 25-33).

  • En primer lugar estaría la búsqueda -al menos mediana- de la santidad. Creo que este punto es el verdaderamente esencial y donde nos lo jugamos todo; y esto se manifiesta por el deseo y se concretiza en nuestra relación con el Señor a través de una vida de oración y de caminar (literalmente) en “Su Presencia”.
  • Por supuesto otro punto importante lo es la buena voluntad que podamos tener de responder. Pero esto ya es sabido que no es suficiente…
  • Se ha de considerar el tema de la salud física, de la cual habría que dedicar una reflexión especial; y de la salud psicológica tanto en lo moral como en lo sobrenatural -que también requeriría un apartado especial-; aunque sin una buena formación y sin un acompañamiento adecuado esto no siempre es posible conocerlo. Hablo aquí de un sano equilibrio psicológico. Este es un punto relacionado con la madurez humana, la cual se manifiesta -entre otras cosas-, en no andar buscando simplemente posiciones o puestos para destacar o aparecer por simple ambición; sino que por el contrario, una persona madura se manifiesta a la hora de prestar algún servicio, como una persona desinteresada, capaz de dominar su impulsos y pasiones, que sabe asumir sus responsabilidades y es capaz de juzgar y decidir con sensatez.

Ahondando un poco más respecto, quisiera simplemente mencionar otros puntos que acompañan la madurez como por ejemplo: la autoridad (firmeza/suavidad); el equilibrio entre el servicio y las obligaciones del hogar (justo medio); el deseo de crecer, de capacitarse (disposición a la formación permanente); la capacidad de dialogar con todos así como de admitir sugerencias; la capacidad de dejarse corregir y de enseñar -corrigiendo fraternalmente al hermano-, no buscando simplemente quedar bien con los demás o exhibirse, etc…

  • Así mismo es importante examinar sinceramente cómo está nuestra entrega al Señor y cómo está nuestra actitud de conversión continua, fruto de la relación personal e íntima con el Señor.
  • También es importante considerar el sano optimismo y la fortaleza necesaria para afrontar las dificultades por venir; pero por sobretodo, contar con la providencia del Señor que es quien nos llama…

Claro está que si la vivencia de la experiencia con el Señor es auténtica, esta lleva a un testimonio favorable y edificante no solo en la comunidad eclesial, sino que este testimonio se extiende a la casa, y al trabajo. Estos son sólo algunos puntos a destacar. Los traigo a colación puesto que en nuestro caminar con el Señor, podemos sentirnos llamados a prestar algún servicio en nuestra comunidad y hemos de considerar algunos elementos que nos ayuden a prestar un servicio que de la mayor gloria a Dios posible. No obstante quien ha de iniciar este proceso de discernimiento, ha de estar sujeto al discernimiento de los que han sido puesto y acreditados por el Señor como responsables (Cfr. Sugiero leer las dos Cartas a los Corintios del Apóstol San Pablo).

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Pensamientos de San Pío de Pietrelcina

padrepio_jmaLa presencia de Jesús en el corazón:

“Confieso que para mí es una gran desgracia no saber expresar y explicar este volcán eternamente encendido que me quema y que Jesús hizo nacer en este corazón tan pequeño”.

¡Bendigo a Dios, que por su gracia, otorga santos sentimientos!

Todo lo podría resumir así: me siento devorado por el amor a Dios y el amor por el prójimo. Dios está siempre presente en mi mente, y lo llevo impreso en mi corazón. Nunca lo pierdo de vista: me toca admirar su belleza, sus sonrisas y sus emociones, su misericordia, su venganza o más bien el rigor de su justicia

…¿Cómo es posible ver a Dios entristecerse por el mal y no entristecerse también uno?

Si Jesús se manifiesta a vosotros, dadle gracias; si se os oculta, dadle gracias. Todo esto es un juego de amor para traernos dulcemente hacia el Padre. Perseverad hasta la muerte, hasta la muerte con Cristo en la Cruz. Seguir leyendo

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