El Pecado – Enseñanza en Seminario de Vida en el Espíritu

pecadoRevista Pentecostes. Sylvia Álvarez Ramírez

“Si nuestros pecados fueran como la grana, como la nieve serán emblanquecidos” (Is 1, 18).

Objetivo: Reconocerse pecador delante del Señor y convencerse de que el pecado es causa de grandes problemas de la persona y de la colectividad.

Ideas fundamentales:

• Nuestro pecado es causante de grandes sufrimientos en el plano personal y social.

• Jesús nos da el poder para alejarnos del pecado.

• Con un arrepentimiento verdadero y la confesión del pecado al sacerdote, Dios nos perdona, por su gran misericordia.

Motivación

Te puedo asegurar, hermano(a), que nadie te va a amar como Dios te ama, que nadie te va a proteger como El lo hace. El mundo entero está inundado del amor de Dios pero, ¿has reflexionado alguna vez en el por qué no nos damos cuenta de esta realidad? ¿Has pensado cuál es la razón de por qué si fuimos creados para una felicidad plena con Dios, hay muchas veces problemas e infelicidad en el plano personal y colectivo? Puede que tú mismo (a) estés pasando por sufrimientos y dificultades ahora mismo. ¿Te has detenido a considerar qué impide que experimentemos en nuestro corazón la lluvia incesante de Amor que viene desde el Señor hacia nosotros?

Desarrollo del tema

a. El pecado es el obstáculo para poder experimentar el Amor de Dios, nos hace ciegos, sordos e insensibles y esclavos de él.

La Creación se separó de Dios por el pecado, y esto es causa de gran infelicidad. Las consecuencias del pecado se hacen sentir fuertemente, tanto en nosotros los hijos de Dios, como en la naturaleza.

Repercusiones en ti, en mí y en todos los hombres. El pecado es ruptura con Dios; lleva a no confiar en Dios, a no creerle y a no querer depender de Él. Empezamos a creer más en nosotros mismos que en Dios y viene la desobediencia a Él, lo que nos sume en toda clase de dificultades y padecimientos (Rom. 1, 21-25). Conduce a división entre los hombres y a una desazón y desarmonía que nos lleva a perder el bienestar y la paz interior. Nos hace ciegos y sordos al Amor divino. Es causa de guerras, divisiones entre hermanos, injusticia social, terrorismo y todo tipo de violencia.

Repercusiones en la naturaleza. El pecado agobia a la naturaleza, como nos afirma la Biblia en toda su sabiduría, por medio del apóstol San Pablo: “Sabemos que hasta ahora la Creación se queja y sufre con dolores de parto” (Rom. 8, 22).

b. Caída en pecado

manos_jmaHermano, tienes que tener claro que el demonio realmente existe, y que tratará por distintos medios de que te apartes de Dios (2 Cor 2, 11). Para eso utilizará sus engaños, su “astucia”, sus mentiras. San Juan nos dice refiriéndose al demonio: “En él no hay verdad. Cuando habla, de su boca brota la mentira, porque es mentiroso y padre de la mentira “(Jn.8, 44). Tú puedes decirle al Señor en oración, y esta oración va a ir al Padre por medio de Jesús: Señor Jesucristo, no permitas que los regalos que Tú quieres darme, satanás los destruya, pues él no quiere que yo esté en la Verdad que eres Tú (Mt. 7, 15).

Recordemos, hermanos, que toda falta de amor al prójimo es pecado, y que Jesús está en cada uno de sus hijos, nuestros hermanos. Una de las frecuentes faltas de amor al prójimo es el egoísmo. Otras veces aparece el orgullo, ambición desmedida que nos hace entrar en competencia, a querer ser más que los demás y te hace creer que tú eres superior a los otros. El orgullo a mí todo me lo perdona, todo me lo excusa, pero con los demás soy rigurosa. El egoísmo y el orgullo nos hacen centrarnos en nosotros mismos y conducen a la división entre los hermanos. Así, nos adherimos a críticas, murmuraciones, envidias, mentiras, faltas de perdón, adulterio, y otras obras del mal que nos llevan a desobedecer a Dios. La distribución tan desigual de la riqueza, cuánto sufrimiento y dolor produce en los más desposeídos.

Si en nuestro corazón hay pecado, sus frutos van a ser de pecado, y esos frutos nos van a conducir a la infelicidad y a buscar por nuestros propios medios. Y, así, a veces se va a ídolos falsos (1 Jn 5, 21): tarot, meditación trascendental, horóscopos, ocultismo, magia, brujería, amuletos y talismanes, espiritismo y toda clase de superstición: ¿Señor,que tenemos que hacer?

Pregunta a Jesús, hermano, Señor ¿Cómo debo actuar?, ¿Qué tengo que dejar para acercarme más a ti? Enséñame a descubrir el mal que está en mí y cerca de mí. Pide, en oración, la inspiración del Espíritu Santo, y El te ayudará a encontrar la respuesta Jesús nos capacita para vencer el pecado en nosotros, para que la maldad no se enseñoree más en nuestra vida. El Señor quiere que seamos veraces, honestos(as), coherentes, que perdonemos siempre, que dominemos nuestra lengua (Ef 4, 29); dar solución al egoísmo buscando primero el Reino de Dios y su justicia (Mt. 6, 33). Debo estar donde el Señor me pone, no donde yo me pongo. Aprender a ser humilde, como remedio del orgullo; la humildad sana de los odios, de complejos de culpa, de rivalidades, de faltas de aceptación de los demás y de uno mismo.

Por humildad acepto lo que no puedo hacer, lo que no puedo tener, y me someto a Dios. El humilde es exaltado por Dios, amado por El en cuerpo, alma y espíritu. Dejar de lado las críticas, murmuraciones, mentiras, envidias, violencia, adulterio, y demás obras del maligno. Defender la justicia y los derechos de los hermanos más desposeídos y hacer lo que el Señor nos ilumine para contribuir decididamente a la eliminación de la pobreza espiritual y material.

Hermano(a), no busquemos soluciones fáciles y falsas, ya que el único que puede enmendarnos y darnos la felicidad verdadera, lejos del pecado, es el Señor. Es por su Amor que Jesús te llama a levantarte y te dice: confiesa tu pecado al sacerdote, arrepiéntete de corazón, Yo te perdono, y no vuelvas a pecar. El seca tus lágrimas y sana tus heridas. Podrás experimentar en tus sentimientos y en tu corazón Su abrazo, misericordia más profunda.

Testimonios.

Al final del desarrollo del tema, se puede animar a los participantes a dar testimonio sobre:

a) problemas, sufrimientos u otros efectos del pecado, de los que hayan sido testigo.

b) Cómo ha salido él (ella) u otras personas, de pecados concretos y cómo se ha sentido al liberarse de ese mal.

Si los servidores del seminario lo estiman conveniente, pueden darse los testimonios.

Citas bíblicas para reflexionar sobre el pecado

Is. 1, 2 y 4; Jer. 2, 13; Jn 10, 10; Rom. 2, 23; Jn 8, 34; Tob. 4, 5; Is. 59, 2; Sal 32, 3-5.

Esta entrada fue publicada en Enseñanzas Propias. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s