“El Servidor” – Señales de un auténtico compromiso – Pbro. Reinaldo Gámez

hacerseelultimoLo primero aquí sería remontarnos a la llamada de Cristo a sus apóstoles: VIVIR y ESTAR CON ÉL (Cfr. Mc 3, 13-14). El discípulo debe estar muy atento a esta realidad, a esta llamada que el Señor le ha hecho. La FE es principalmente el encuentro con una persona: Cristo Jesús. A Él nos entregamos, seguimos y adherimos incondicionalmente. Aceptar el trabajo-misión que Él nos propone no es lo primero. De nada nos sirve trabajar por Él, si lo hacemos sin Él…

Algo que siempre es bueno recordar y decir es que, NUESTRO COMPROMISO NO ES CON PERSONAS Ó INSTITUCIONES, SINO CON CRISTO. No son pocos los se entusiasman más con las obras del Señor, que con el mismo Señor; y  lo que sostiene al discípulo en los momentos de crisis, de desaliento, de contrariedad etc., es saber quién le ha llamado, ha quién sigue y, con quién se ha comprometido.

La persecución por el Reino, bien entendida, es el signo evangélico por excelencia… Esto se da cuando el Reino de Dios está en peligro. Persecución no es tanto: envidias, celos, odios, represiones, oposiciones, críticas… debidas a  unas actuaciones, que a veces deben ser corregidas. La verdadera persecución es la que tiene como objetivo a la persona de Jesús. Ante esta situación, el discípulo no debe preocuparse sino más bien alegrarse de tener que sufrir algo por Cristo (Mt 5, 11-12; Hch 5, 41-42; Jn 12, 24; Sal 125, 5).

Un punto que en relación a nuestro compromiso me parece importante destacar, es el del anhelo por ser “los últimos” (Mt 20, 24-28; Lc 22, 24-27; Mc 10, 42-45; etc). Esto es la “pobreza del corazón-espíritu”, que es lo opuesto al orgullo, la autosuficiencia, al buscar colocarse por encima de los otros e, incluso, llegar a utilizar a las personas. El «Pobre» se caracteriza por su disponibilidad y apertura al plan de Dios…, y es así como también empieza a experimentar en su corazón el anhelo de querer ser él último, que sea el Señor quien crezca (Cfr. Jn 3, 30)… Donde hay ansias por ser él último, hay signos de autenticidad. Tendemos fuertemente a volvernos sobre nosotros mismos, a querer hacer nuestra propia voluntad y, en toda vida organizada sólo puede haber un centro…

Otro signo de un auténtico seguimiento, es como ya hemos dicho: la formación permanente[1]. Formación que no es sólo para servir en grupos de oración, catequesis, retiros, etc., sino para servir a la Iglesia, a la comunidad eclesial, a la sociedad, al mundo entero. Buscar esta formación incluye buscar crecer en la doctrina de la Iglesia; esto incluye también, momentos especiales y cotidiano tanto de cursos de especial formación, como momentos de especial oración, etc… Todo, bajo la guía del Espíritu, que es en definitiva el Maestro de la vida interior…

[1] Cfr. Mt 25, 14-30; 1Cor 3, 5, 19; Rom 10, 14-18; 1Tim 4, 1-5.

Esta entrada fue publicada en Formación CHMSVenezuela. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s