JESUS ENTRA TRIUNFANTE … a Jerusalén y especialmente a tu corazón

Pronto comienza la Semana Santa y recordamos la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Escribe San Lucas. «Al acercarse a Betfagé y a Betania, junto al monte llamado de los Olivos, envió a dos de sus discípulos diciéndoles: “Vayan al caserío que está frente a ustedes. Al entrar, encontrarán atado un burrito que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganlo aquí. Si alguien les pregunta por qué lo desatan, díganle: el Señor lo necesita”. Fueron y encontraron todo como el Señor les había dicho».

Una vez más el Rey de Reyes, el salvador y redentor de toda la humanidad, montado sobre un trono humilde, al igual que el lugar que lo vio nacer, viene a la nueva Jerusalén que es nuestra Iglesia, a nuestra parroquia y en especial quiere entrar en todos los corazones de quienes le reconocemos como Dios. Jesús entró triunfante a Jerusalén pero consciente de que cumpliría su gran misión de sacrificio que fue morir por ti y por nuestros pecado. Hoy el Señor quiere entrar en tu corazón para reinar en tu vida y en la vida de todos los tuyos. Solo debes pedirle que haga su obra en ti y disponerte para vivir el gran amor que Dios siempre ha tenido por ti que eres su hijo. Aquellos que ese día levantaban sus palmas, pocos días después gritaban para que lo condenaran a muerte. Sin importar tu pecado, sin importar cuantas veces lo has crucificado con tus actos, hoy ese mismo Jesús quiere que lo acompañes a compartir y vivir su reino; y su gran proyecto de amor que tiene para toda la humanidad. Hoy, como todos los días, Jesús piensa en ti y te llama por tu nombre, para que le sigas y vivas el plan que junto con el Padre y la fuerza de su Espíritu ha preparado para ti, descúbrelo y vívelo.

La Semana Santa nos ofrece la ocasión de revivir los momentos fundamentales de nuestra Redención. Pero no olvidemos que, como escribe San Josemaría: «para acompañar a Cristo en su gloria, al final de la Semana Santa, es necesario que penetremos antes en su holocausto, y que nos sintamos una sola cosa con Él, muerto sobre el Calvario». Para eso, nada mejor que caminar de la mano de la Virgen María. Que Ella interceda para obtener la gracia de que estos días dejen una huella profunda en nuestras almas. Que sean, para ti y para toda Propatria, ocasión de profundizar en el Amor de Dios, para poder así mostrarlo a los demás.

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