ENTRONIZACIÓN DE LA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA DE COROMOTO EN LOS HOGARES

Coromoto_blogReunidos frente a la Imagen de la Santísima Virgen, el sacerdote o el padre o la madre de familia, luego de haberse persignado, saludado a los presentes y explicado el sentido de este acto dice la siguiente oración:

Dios Todopoderoso y Eterno, que impulsado por tu infinita misericordia te dignaste dirigir a Venezuela una mirada llena de amor, y viéndola tan necesitada le enviaste a tu Madre, en su advocación de Nuestra Señora de Coromoto, para que fuera celestial Patrona y Madre nuestra.

Te rogamos aceptes propicio la ofrenda que, por medio de ella, hacemos de nuestras vidas y de nuestras familias, y haz por tu infinita bondad, que tu Santísima Madre establezca en este hogar su trono de clemencia y de bendición, que ella nos vea como sus hijos, nos mantenga alejados del pecado, y con su valiosa intercesión, alcancemos el perdón y la paz.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Se coloca la Imagen en el lugar donde va a permanecer y todos juntos rezan una Salve. Pueden hacerse algunas peticiones. Al final se recita la invocación a la Virgen de Coromoto:

Nuestra Señora de Coromoto, Patrona de Venezuela:

Renueva la fe en toda la extensión de nuestra Patria.

Se concluye con una de las siguientes oraciones:

¿Cómo te daremos gracias, dulcísima Madre nuestra,
por los beneficios incontables que te debemos?
Fijaste en esta Nación tus ojos misericordiosos,
y por la bondad divina la hiciste tierra tuya.
¿Qué pudo moverte a descender desde los cielos
y aparecerte en nuestros vastos llanos,
sino el singular amor que nos tienes?
¡Gracias, Señora y Madre nuestra!
Que los ángeles en el cielo canten tus grandezas
y todas las naciones te proclamen bienaventurada,
de generación en generación.
Que todos los que habitamos en esta tierra de gracia
que es Venezuela, postrados a tus pies,
te amemos con todo el amor de que somos capaces,
y como lo dice la Biblia, proclamemos:
¡Tú eres la gloria de nuestro pueblo!
Pediste al cacique y a su familia que se bautizara.
Nosotros, que por el sacramento del bautismo
fuimos constituidos hijos de Dios,
pueblo santo, nación consagrada,
queremos renovar hoy nuestro deseo
y voluntad de ser cada día mejores cristianos,
de crecer en la conciencia de nuestra
pertenencia a la Iglesia católica,
de construir un mundo más justo,
más fraterno, más solidaridad,
tal como nos lo enseñó tu Hijo, Jesús.
Por eso queremos proclamarte
Como Señora y Madre nuestra.
Reina en nuestro hogar y líbranos de todo mal.
Cubre con tu manto de protección
a nuestra patria Venezuela, y danos paz.
Perdona a los que se han desviado por el camino del mal.
Robustece la fe de los que te invocan, y concédenos que,
al finalizar nuestro peregrinar por esta vida,
podamos cantar contigo las alabanzas eternas
a Dios nuestro Padre.
Amén

Oración del Papa Juan Pablo II a Nuestra Señora de Coromoto Guanare, 10 de febrero de 1996

Virgen y Madre nuestra de Coromoto,
que siempre has preservado la fe
del pueblo venezolano.
En tus manos pongo sus alegrías y esperanzas,
las tristezas y sufrimientos de todos tus hijos.
Implora sobre los Obispos y Presbíteros
los dones del Espíritu, para que, fieles a
sus promesas sacerdotales, sean infatigables
mensajeros de la Buena Nueva,
especialmente entre los más pobres y necesitados.
Infunde en los religiosos y religiosas el
ejemplo de tu entrega total a Dios,
para que en el servicio abnegado a los hermanos
los acompañe en sus trabajos y necesidades.
Madre de la Iglesia, alienta a los fieles laicos,
comprometidos con la Nueva Evangelización,
para que, con la promoción humana y
la evangelización de la cultura, sean auténticos
apóstoles en el Tercer Milenio.
Protege a todas las familias venezolanas,
para que sean verdaderas Iglesias domésticas,
donde se custodie el tesoro de la fe y
de la vida, donde se enseñe y se practique
siempre la caridad fraterna.
Ayuda a los católicos a ser sal y luz para
los demás, como auténticos testigos
de Cristo, presencia salvadora del Señor,
fuente de paz, de alegría, de esperanza.
Reina y Madre Santa de Coromoto,
ilumina a quienes rigen los destinos de Venezuela,
para que trabajen por el progreso de todos,
salvaguardando los valores morales y sociales cristianos.
Ayuda a todos y cada uno de tus hijos e hijas,
para que, con Cristo Nuestro Señor y Hermano,
caminen juntos hacia el Padre, en la unidad del Espíritu Santo.
Amén.

Oración a Nuestra Señora de Coromoto por Venezuela

Nuestra Señora de Coromoto, Patrona de Venezuela, haz que nuestra Nación siga siempre en sus leyes, en sus costumbres y en sus empresas, los sabios y salvadores principios del Santo Evangelio.

Protege nuestras instituciones, destierra de nosotros el vicio, la impiedad, la indiferencia religiosa; en una palabra, renueva la fe en nuestra amada Patria. Promueve en nuestra sociedad obras vivificadoras de salud, adelanto moral y material, para que gozando de los beneficios de una paz tranquila, honremos y sirvamos fielmente en la tierra a tu Divino Hijo Jesucristo, a fin de gozarle eternamente en el cielo. Amén.

¡Oh, Santísima Virgen María de Coromoto, Madre de Misericordia!, confiamos a nuestra amada patria Venezuela a Tu Amoroso cuidado. Madre querida, te suplicamos reclames como tuya esta Tierra de Gracia, para Gloria de Tu Divino Hijo Jesucristo, verdaderamente presente en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad en el Santísimo y Divinísimo Sacramento del Altar, a quien Venezuela le ha sido consagrada. Afligidos por los pecados de nuestra nación, clamamos a Ti desde lo más profundo de nuestro corazón, suplicando Tu amparo y protección. Apiádate de nosotros, míranos con misericordia y toca nuestros corazones.

Ilumina nuestro entendimiento, ayúdanos a comprender cuan valioso es el don de la vida, y el ejercicio responsable de la libertad humana. Líbranos de todas las falsedades que nos conducen al terrible mal de negar toda vida.

Concédele a los habitantes de nuestra nación venezolana la sabiduría, para que reconozcan que Venezuela fue fundada al amparo de la Ley de Dios, y que sólo Él es la Fuente Verdadera de nuestros más preciados derechos: la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Oh, Madre Misericordiosa, infúndenos el valor para rechazar la “cultura de la muerte” y todo camino que niegue a Dios, y muéstranos el camino al Milenio de la Vida. Confiados en tu poderosa intercesión, suplicamos:

Acuérdate, ¡oh piadosísima Virgen María de Coromoto!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección e implorado tu socorro, haya sido desamparado, de Ti. Animados con tal confianza, acudimos a Ti, ¡oh Madre, Virgen de las vírgenes!, a Ti venimos, delante de Ti nos presentamos gimiendo. No desprecies, oh Madre del Verbo Encarnado, nuestras humildes súplicas; antes bien, óyelas y despáchalas favorablemente. Amén.

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