Ante todo eres Hij@ de Dios – Busca en Él tus respuestas

homoY la prueba de que ustedes son hijos, es que Dios infundió en nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama a Dios llamándolo» ¡Abba!, es decir, ¡Padre! Así, ya no eres más esclavo, sino hijo, y por lo tanto, heredero por la gracia de Dios.” Gal 4, 6-7

Desde hace algunos años se ha desatado en nuestra sociedad un auge en las relaciones homosexuales y su salida a la luz pública. Esto no significa que en tiempos anteriores no hubiesen existido, sino que ahora se ve más y se habla más de esta condición en algunas personas.

Esto afecta la libre relación de estas personas con Dios, porque se trata de sus hijos creados a su imagen y semejanza, con un propósito en la vida, una misión, pero sobre todo con la dignidad de ser hijos, herederos por gracia de Dios, como nos lo dice Pablo en el capítulo 4 de la carta a los Gálatas.

Al comenzar a salir a la luz estas relaciones, que van contra la naturaleza humana y contra el plan perfecto de Dios para sus hijos, se fomenta más aún la declaración de esta tendencia en jóvenes y adultos que por mucho tiempo han estado viviendo con esta confusión en su vida, afectando su mente, su corazón y sus relaciones interpersonales y muchas veces sus relaciones laborales y profesionales. Muchos son víctima de un fuerte rechazo por parte de familiares amigos y compañeros de estudio o trabajo. En definitiva una tragedia silenciosa que vive nuestra sociedad.

Nosotros, cristianos, conscientes de la herencia divina que nos legó Jesús desde la cruz, tenemos que marcar la diferencia en este sentido, Dios no ama el pecado, pero ama al pecador, no quiere la muerte del pecador sino que se convierta y viva (Cf Ez 33,11). No estamos llamados a maldecir aquellos que son distintos en su forma de pensar y actuar, sino a ser una bendición (Cf 1Pe 3, 9)

Por otra parte la homosexualidad ha sido catalogada por los médicos, psicólogos y científicos como una enfermedad que se puede curar. En un estudio realizado por el doctor Robert L. Spitzer en el año 2004, se demostró y se presentó ante la sociedad médica, que la homosexualidad se puede curar. Este prominente psicólogo, que en el año 1.973 provocó la salida de la homosexualidad de la lista de enfermedades, logró, con un estudio más reciente comprobar lo contrario y se retractó ante una junta médica, dando los resultados de su estudio en los cuales, a través de terapias, ofrecidas en su gran parte por instituciones religiosas, los homosexuales cambiaron su conducta y comenzaron a vivir según su sexo, definido por Dios en el momento de su creación.

El papel de la familia, de los maestros, de los sacerdotes es muy importante en la vida de una persona, principalmente cuando presenta este tipo de conductas, o cualquier otra problemática que desvié o desvirtúe la condición natural de la persona.

Discriminar a quienes presentan esta actitud solo los aleja más del plan de Dios y de sus familias, se ha comprobado también que durante la infancia ocurren episodios en la vida de una persona que pueden marcar el comienzo de una vida homosexual.

El llamado es para todos aquellos, familiares o no, que intervienen en la educación y formación de los hombres y mujeres del mañana para que actuemos con consciencia en el rol que nos corresponde en esta hermosa tarea de la educación y a estar atentos para poder buscar ayuda y poder ayudar en el momento en que se necesita la orientación. No dejar en manos de desconocidos y adultos no calificados la formación de nuestros hijos y mucho menos su cuidado.

Acompañar a nuestros hijos como lo hace Dios con nosotros es una manera eficiente de evitar estas consecuencias.

Por sobre todas las cosas no discriminemos ni condenemos a los hermanos que, por razones muchas veces ajenas a su voluntad, desarrollan este comportamiento y tratemos, más bien de ser instrumentos de sanación y liberación para que ellos puedan regresar al camino trazado por nuestro Creador desde la eternidad. Nunca olvidemos, nunca olvides tú mismo, ERES HIJO AMADO DE DIOS, tus actitudes te alejan a ti de Él, no a Él de ti, Él sigue ahí, esperando tu respuesta, no rechacemos ayudar, ni rechacemos la ayuda que se nos ofrece, “Porque nuestra lucha no es contra fuerzas humanas, sino contra los Gobernantes y Autoridades que dirigen este mundo y sus fuerzas oscuras. Nos enfrentamos con los espíritus y las fuerzas sobrenaturales del mal” (cf Ef 6, 12) que se empeña en cambiar y contradecir siempre los planes de Dios para nosotros.

Y, finalmente, tengamos presente que todos los homosexuales tienen derecho a saber que lo que están viviendo es una enfermedad y que existen mecanismos para retornar al plan original de Dios, para curarse, ya que lo que padecen no tiene bases genéticas ni hormonales, no necesitan medicación ni operaciones, son quienes Dios ha deseado que sean y en su biología interior no hay nada que impida la completa restauración de su ser como hombre o como mujer, según como Dios los ha formado, desde el vientre de sus madres.

Ana María Ramírez Contreras
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