Enseñanza sobre “LA FE” – Del Retiro “El Poder de la Fe”

fe_jmaLa fe es como el motor que está dentro de nosotros y que nos hace caminar por el camino del Señor. Es un don, una gracia, regalo mediante el cual Dios capacita al hombre para que crea en Él y pueda confiar plenamente en sus promesas.

“Señor, ten compasión de mi hijo…”(Mt 17, 14-20), es la oración humilde del padre, que apela a la compasión de Jesús; él no hace valer sus méritos propios, ni ofrece nada: se acoge únicamente a su misericordia. Y es que acudir al Corazón misericordioso de Cristo es ser oídos siempre, cosa que no habían logrado anteriormente los Apóstoles y por lo que el Señor les reclama.

Cuando la fe es profunda participamos de la Omnipotencia de Dios, hasta el punto de que Jesús llegará a decir en otro momento: el que cree en Mí, también hará las obras que Yo hago, y las hará mayores que éstas, porque Yo voy al Padre. Y lo que pidáis en mi nombre eso haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si pidiereis algo en mi nombre, Yo lo haré (Cfr. Jn 14, 12-14). Grandes promesas encierran estas exclamaciones del Maestro.

Los Apóstoles no pudieron librar a este endemoniado por falta de la fe necesaria; una fe que había de expresarse en oración y mortificación. Y nosotros también nos encontramos con gentes que precisan de estos remedios sobrenaturales para que salgan de la postración del pecado, de la ignorancia religiosa… Nuestro Dios no pierde batallas, y si aparecen dificultades, del Cielo baja la gracia de Dios; si hay muchas dificultades, hay mucha gracia de Dios. La ayuda divina es proporcionada a los obstáculos que el mundo y el demonio opongan a la labor apostólica. Dice San José María Escrivá de Balaguer que: “me atrevería a afirmar que conviene que haya dificultades, porque de este modo tendremos más ayuda de Dios: donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia” (Rom 5, 20).

La fe es para ponerla en práctica en la vida corriente. Esta confianza lleva al cristiano a afrontar los obstáculos que encuentra en su alma y en el apostolado con moral de victoria, aunque en ocasiones los frutos tarden en llegar… Dios se complace como Padre en la confianza de su hijo(Cfr. Heb 11, 6).

Pbro. Reinaldo Gámez

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