Cerco de Jericó

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El Cerco de Jericó, es una oración para rezarse ante el Santísimo Sacramento. Originalmente sólo consistía en rezar el Santo Rosario ininterrumpidamente ante el Santísimo Sacramento durante 7 días. El tradicional “cerco de Jericó”  incluye 10 pasos. Los números son los pasos. Cada día se rezan los 10 pasos, es decir todas las oraciones (y el último día, es decir, el séptimo, el paso #8 se reza siete veces). Aunque hay varias modalidades, puesto que se han ido haciendo reformas y uno tiene la libertad de agregarle las oraciones que desee. Lo importante es hacerlo con fe y desde el corazón para que sea un verdadero diálogo con el Señor, vivo y presente en el sagrario.

Aunque es ideal para rezarse en grupo, también puede rezarla una sola persona; y aunque se recomienda rezar en el templo, ante Jesús Sacramentado, si no es posible de esta forma es permitido rezarla en casa.

Esta oración se basa en lo escrito en el libro de Josué:

“A la señal dada (…) todo el pueblo prorrumpirá en fuertes gritos de guerra. Entonces los muros de la ciudad caerán sobre sí mismos” (Jos 6, 5)

NOTA: Se sugiere comenzar rezando el Salmo 50, aunque esto es opcional.

SALMO 50:

Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito,limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado: contra ti, contra ti sólo pequé, cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón, en el juicio resultarás inocente. Mira, en la culpa nací, pecador me concibió mi madre.

Te gusta un corazón sincero, y en mi interior me inculcas sabiduría. Rocíame con el hisopo: quedaré limpio; lávame: quedaré más blanco que la nieve.

Hazme oír el gozo y la alegría, que se alegren los huesos quebrantados. Aparta de mi pecado tu vista,borra en mí toda culpa.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso: enseñaré a los malvados tus caminos, los pecadores volverán a ti.

¡Líbrame de la sangre, oh Dios, Dios, Salvador mío!, y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza.

Los sacrificios no te satisfacen: si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. Mi sacrificio es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias.

Señor, por tu bondad, favorece a Sión, reconstruye las murallas de Jerusalén: entonces aceptarás los sacrificios rituales, ofrendas y holocaustos, sobre tu altar se inmolarán novillos.

PASO 1) Orar: Efesios 6, 10 – 20

Por lo demás, fortalézcanse en el Señor con su energía y su fuerza. Lleven con ustedes todas las armas de Dios, para que puedan resistir las maniobras del diablo. Pues no nos estamos enfrentando a fuerzas humanas, sino a los poderes y autoridades que dirigen este mundo y sus fuerzas oscuras, los espíritus y fuerzas malas del mundo de arriba.

Por eso pónganse la armadura de Dios, para que en el día malo puedan resistir y mantenerse en la fila valiéndose de todas sus armas. Tomen la verdad como cinturón, la justicia como coraza; tengan buen calzado, estando listos para propagar el Evangelio de la paz. Tengan siempre en la mano el escudo de la fe, y así podrán atajar las flechas incendiarias del demonio. .Por último, usen el casco de la salvación y la espada del Espíritu, o sea, la Palabra de Dios.

Vivan orando y suplicando. Oren en todo tiempo según les inspire el Espíritu. Velen en común y perseveren en sus oraciones sin desanimarse nunca, intercediendo en favor de todos los santos, sus hermanos.

Rueguen también por mí, para que, al hablar, se me den palabras y no me falte el coraje para dar a conocer el misterio del Evangelio cuando tenga que presentar mi defensa, pues yo soy embajador encadenado de este Evangelio.

PASO 2) Orar: Salmo 90

Tú que habitas al Amparo del Altísimo, que vives a la sombra del Omnipotente, di al Señor: “Refugio mío, alcázar mío, Dios mío, confío en ti.”

Él te librará de la red del cazador, de la peste funesta. Te cubrirá con sus plumas, bajo sus alas te refugiarás: su brazo es escudo y armadura.

No temerás el espanto nocturno, ni la flecha que vuela de día, ni la peste que se desliza en las tinieblas, ni la epidemia que devasta a mediodía.

Caerán a tu izquierda mil, diez mil a tu derecha; a ti no te alcanzará.

Nada más mirar con tus ojos, verás la paga de los malvados, porque hiciste del Señor tu refugio, tomaste al Altísimo por defensa.

No se te acercará la desgracia, ni la plaga llegará hasta tu tienda, porque a sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos;

te llevarán en sus palmas, para que tu pie no tropiece en la piedra; caminarás sobre áspides y víboras, pisotearás leones y dragones.

“Se puso junto a mí: lo libraré; lo protegeré porque conoce mi nombre, me invocará y lo escucharé.

Con él estaré en la tribulación, lo defenderé, lo glorificaré, lo saciaré de largos días y le haré ver mi salvación.”

PASO 3) Orar: Lucas 1, 45 – 56

¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!»

Y dijo María: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.» María se quedó con ella unos tres meses, y luego se volvió a su casa.

PASO 4)

Oh, Padre celestial, en nombre de tu Hijo Nuestro Señor Jesucristo, te pido que el poder que le diste a Josué y a sus compañeros en los muros de Jericó, me sea dado a mi y a todos cuantos hagan esta oración. Te lo ruego, Señor!

Jesús, rompe todos los muros de plagas, adquiridas por la boca o por contaminaciones, desde mis (nuestros) antepasados y hasta nuestros días.

Jesús, rompe todos los muros de maldiciones venidas de mis antepasados hasta el día de hoy.

Jesús, rompe todos los muros de egoísmo, de celos, de vicios, sean ellos del origen que sean.

Jesús, rompe los muros de las peleas, contiendas, disoluciones de casamientos, de familias, de grupos parroquiales, de ministerios y de todo tipo de desunión.

Jesús, rompe los muros de las dificultades financieras, falta de empleo, problemas en el trabajo, falta de dinero y todas las dificultades del tipo que sean.

Jesús, rompe los muros de enfermedades, del tipo que sean, principalmente del cáncer, leucemia, depresión, sida, alcoholismo, drogas y prostitución.

Jesús, rompe los muros de los malos pensamientos, iluminaciones, astucia de satanás, en mi (nuestra) mente.

Jesús, rompe toda acción de satanás en mi (nuestra) vida espiritual y haz que sea totalmente renovado por tu Sangre derramada en la Cruz.

Jesús, rompe todo ocultismo, en mi (nuestro) pasado y en la actualidad, sea este de magia, sortilegio, dependencia, pacto, entrega a entidades sean estas del origen que sean.

Jesús, rompe todos los muros que impiden la obra de Dios en mi vida.

Señor te entrego (entregamos) mi vida a Ti, para que haya un nuevo Pentecostés en mí y yo creo en tu victoria que es también la mía. Amén.

PASO 5) Orar el Salmo 67

Se levanta Dios, y se dispersan sus enemigos, huyen de su presencia los que lo odian; como el humo se disipa, se disipan ellos; como se derrite la cera ante el fuego, así perecen los impíos ante Dios.

En cambio, los justos se alegran, gozan en la presencia de Dios, rebosando de alegría.

Cantad a Dios, tocad en su honor, alfombrad el camino del que avanza por el desierto; su nombre es el Señor: alegraos en su presencia.

Padre de huérfanos, protector de viudas, Dios vive en su santa morada.

Dios prepara casa a los desvalidos, libera a los cautivos y los enriquece; sólo los rebeldes se quedan en la tierra abrasada.

Oh Dios, cuando salías al frente de tu pueblo y avanzabas por el desierto, la tierra tembló, el cielo destiló ante Dios, el Dios del Sinaí; ante Dios, el Dios de Israel.

Derramaste en tu heredad, oh Dios una lluvia copiosa, aliviaste la tierra extenuada; y tu rebaño habitó en la tierra que tu bondad, oh Dios, preparó para los pobres.

El Señor pronuncia un oráculo, millares pregonan la alegre noticia: “los reyes, los ejércitos van huyendo, van huyendo; las mujeres reparten el botín.

Mientras reposabais en los apriscos, las palomas batieron sus alas de plata, el oro destellaba en sus plumas. Mientras el Todopoderoso dispersaba a los reyes, la nieve bajaba sobre el Monte Umbrío”.

Las montañas de Basán son altísimas, las montañas de Basán son escarpadas; ¿por qué tenéis envidia, montañas escarpadas, del monte escogido por Dios para habitar, morada perpetua del Señor?

Los carros de Dios son miles y miles: Dios marcha del Sinaí al santuario. Subiste a la cumbre llevando cautivos, te dieron tributo de hombres: incluso los que se resistían a que el Señor Dios tuviera una morada.

Bendito el Señor cada día, Dios lleva nuestras cargas, es nuestra salvación. Nuestro Dios es un Dios que salva, el Señor Dios nos hace escapar de la muerte.

Dios aplasta las cabezas de sus enemigos, los cráneos de los malvados contumaces. Dice el Señor: “Los traeré desde Basán, los traeré desde el fondo del mar; teñirás tus pies en la sangre del enemigo y los perros la lamerán con sus lenguas”.

Aparece tu cortejo, oh Dios, el cortejo de mi Dios, de mi Rey, hacia el santuario.

Al frente, marchan los cantores; los últimos, los tocadores de arpa; en medio, las muchachas van tocando panderos.

“En el bullicio de la fiesta, bendecid a Dios, al Señor, estirpe de Israel”.

Va delante Benjamín, el más pequeño; los príncipes de Judá con sus tropeles; los príncipes de Zabulón, los príncipes de Neftalí.

Oh Dios, despliega tu poder, tu poder, oh Dios, que actúa en favor nuestro. A tu templo de Jerusalén traigan los reyes su tributo.

Reprime a la Fiera del Cañaveral, al tropel de los Toros, a los Novillos de los pueblos.

Que se te rindan con lingotes de plata: dispersa las naciones belicosas. Lleguen los magnates de Egipto, Etiopía extienda sus manos a Dios.

Reyes de la tierra, cantad a Dios, tocad para el Señor, que avanza por los cielos, los cielos antiquísimos, que lanza su voz, su voz poderosa: “reconoced el poder de Dios”.

Sobre Israel resplandece su majestad, y su poder sobre las nubes. Desde el santuario, Dios impone reverencia: es el Dios de Israel quien da fuerza y poder a su pueblo.

¡Dios sea bendito!

PASO 6)

Sea roto, destruido, arrasado, todo poder de Satanás y sus ángeles rebeldes sobre estas personas o pedidos (proclamar con fe cada uno de los pedidos durante los 7 días del cercado. se pueden hacer 7 pedidos)

PASO 7)

Que sea destruido, exterminado, neutralizado, todo poder del príncipe de las tinieblas, que viene persiguiendo, perjudicando, esclavizando, dominando a estas personas (situaciones) deseando su ruina espiritual, material; sembrando odio, orgullo, discordia, envidia, celos y rencor. Sea destruido y quebrado ahora.

Sea destruido, exterminado, neutralizado, todo espíritu de desunión en los hogares de estas personas, que vienen provocando discordia, odio, rencor, desentendimiento, orgullo, chismes y perjuicios.

Sea también quemado, destruido, derrumbado, todo y cualquier tipo de trabajo, lanzado, escrito, y/o hecho contra estas personas.

Sea también quemado y destruido todo el conocimiento anterior o actual del espiritismo, ocultismo, quimbandas, umbandas, mesa blanca, control mental, rosa cruz, mensana, seicho-noi, nueva era, masonería y todo tipo de supersticiones.

Sean también quemados, exterminados destruidos, eliminados todos los dolores, las molestias corporales, mentales, espirituales, las opresiones y persecuciones diabólicas sobre mí (nosotros) y mi (nuestra) familia.

Sea destruido, aniquilado, quemado, neutralizado, todo el poder del príncipe de este mundo que pesa sobre mi (nosotros) y que viene provocando discordia, opresión, tristeza, depresión, angustia, soledad, falsas enfermedades, desunión, miedo, desánimo, envidia, odio, rebeldía, egoísmo, desentendimiento, desánimo, se acaben en este momento y para siempre.

PASO 8) Orar; Josué, capítulo 6.

NOTA: El séptimo día, Josué, capítulo 6 se rezará 7 veces. Las otras oraciones se rezan normalmente.

Josué 6.

Los habitantes de Jericó habían cerrado la ciudad y puesto sus cerrojos para que no entraran los israelitas: nadie entraba ni salía. Pero Yahvé dijo a Josué: «Te entregaré la ciudad, su rey y todos sus hombres de guerra. Para esto, ustedes tendrán que dar una vuelta a la ciudad cada día durante seis días. Siete sacerdotes irán delante del Arca tocando las siete trompetas que sirven en el Jubileo. El día séptimo darán siete vueltas y cuando suenen las trompetas todo el pueblo subirá al ataque, dando su grito de guerra. En ese momento se derrumbarán los muros de la ciudad y cada uno entrará por lo más directo.»

Josué, hijo de Nun, llamó a los sacerdotes y les dijo: «Ustedes llevarán el Arca de la Alianza; siete sacerdotes irán delante tocando trompetas de las que se usan en el Jubileo.» Luego, Josué dijo al pueblo: «Ustedes darán la vuelta a la ciudad y la vanguardia del ejército precederá el Arca de Yahvé.» Cuando Josué terminó de hablar, los sacerdotes comenzaron a tocar las siete trompetas que sirven para tocar la fiesta del Jubileo y avanzaron delante del Arca de Yahvé. La vanguardia del pueblo iba delante de los sacerdotes y el resto del pueblo detrás del Arca. Las trompetas resonaban por todas partes. Josué había dado esta orden: «Ustedes no gritarán ni darán voces, ni se oirá siquiera una palabra, hasta que llegue el día en que les diga: Griten y den voces.» El Arca de Yahvé dio ese día una vuelta alrededor de la ciudad, volviéndose todos al campamento, donde pasaron la noche. Al día siguiente, Josué se levantó de madrugada; los sacerdotes tomaron el Arca y los que tocaban las siete trompetas pasaron otra vez delante del Arca. Delante iba la vanguardia y detrás del Arca los demás. Y otra vez resonaron las trompetas. Lo mismo hicieron el día siguiente, y durante seis días dieron a diario una vuelta alrededor de la ciudad y volvieron al campamento.

Al séptimo día los israelitas se levantaron de madrugada y dieron la vuelta en torno a Jericó según el mismo rito que los días anteriores, pero, ese día, lo hicieron siete veces. A la séptima vez, mientras los sacerdotes tocaban las trompetas, Josué ordenó al pueblo: «Den su grito de guerra, porque Yahvé les ha entregado la ciudad. Esta ciudad y todo lo que hay en ella será entregado en anatema a Yahvé. Sólo Rahab la prostituta quedará viva con todos los que estén con ella en su casa, ya que ocultó a los exploradores que habíamos enviado. En cuanto a ustedes, cuídense de tocar cualquier cosa, chica o grande; ya que fue todo consagrado en anatema, no tomen ninguna cosa, no sea que venga la maldición sobre el campamento de Israel y lo trastorne. Todo el oro, plata, cobre y hierro están consagrados a Yahvé y entrarán en el tesoro de Yahvé.» El pueblo gritó y se tocaron las trompetas. En ese preciso momento se derrumbaron los muros de la ciudad. Entonces cada uno avanzó sobre la parte de la ciudad que tenía a su frente. Se apoderaron de Jericó. Y espada en mano mataron a todos los hombres y mujeres, jóvenes y viejos; incluso a los bueyes, ovejas y burros, y los entregaron como anatema, o sea, los sacrificaron a Dios. Dos hombres habían sido enviados por Josué para explorar Jericó y, al entrar en ella, una prostituta los había escondido.) Entonces Josué les dijo: «Entren en la casa de la prostituta y sáquenla fuera con toda su familia, como se lo habían jurado.» Estos jóvenes hicieron salir a la mujer llamada Rahab, a su padre, a su madre y sus hermanos con sus familiares, y los colocaron a salvo fuera del campamento de Israel. Después quemaron la ciudad y todo lo que había en ella, dejando la plata, el oro y los objetos de bronce y de hierro, que depositaron entre las cosas preciosas del Santuario de Yahvé. Josué perdonó la vida de la prostituta y la de su familia, y ella permaneció en Israel. Josué pidió al pueblo que repitiera esta maldición: «Que Yahvé maldiga al que reconstruya Jericó. Que los cimientos se levanten sobre el cuerpo de su hijo mayor, y las puertas sobre el de su hijo menor.» Así estuvo Yahvé con Josué y lo hizo famoso en todo el país.

PASO 9) Rezar el Santo Rosario.

PASO 10) Rezar Hch 4, 23-31.

Apenas quedaron libres, Pedro y Juan fueron a los suyos y les contaron todo lo que les habían dicho los jefes de los sacerdotes y los ancianos.

Los escucharon, y después todos a una elevaron su voz a Dios, diciendo: «Señor, tú hiciste el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos. Tú, por el Espíritu Santo, pusiste en boca de tu siervo David estas palabras: ¿Por qué se agitan las naciones y los pueblos traman planes vanos? Se han aliado los reyes de la tierra y los príncipes se han unido contra el Señor y contra su Mesías. Es verdad que en esta ciudad hubo una conspiración de Herodes con Poncio Pilato, los paganos y el pueblo de Israel contra tu santo siervo Jesús, a quien tú ungiste. Pero solamente consiguieron lo que tú habías decidido y llevabas a efecto. Y ahora, Señor, fíjate en sus amenazas; concede a tus siervos anunciar tu Palabra con toda valentía, mientras tú manifiestas tu poder y das grandes golpes, realizando curaciones, señales y prodigios por el Nombre de tu santo siervo Jesús.»

Terminada la oración, tembló el lugar donde estaban reunidos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y se pusieron a anunciar con valentía la Palabra de Dios.

Ave María Purísima…