El Santo Rosario de la Virgen María

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Nuestra Señora del Rosario de Fátima

Entre todas las devociones dedicadas a la Virgen María, el rezo del Rosario es la que más identifica y une a los católicos. Es una magnífica oración que nos encamina a vivir los misterios del Evangelio.

 ¿Cómo vivir esta hermosa devoción?

Comienza pidiendo al Espíritu Santo que te permita rezar este Santo Rosario con mucho fervor y amor a la Santísima Virgen María;  y  confiando bajo su manto todas tus necesidades e intenciones.

Inicio…

Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

 Hacer la señal de la Cruz…

  Por la señal de la Santa Cruz,    de nuestros enemigos   líbranos Señor, Dios nuestro. 

  En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 Rezar el signo de los apóstoles …

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

 Rezar el acto de contrición …

Jesús, mi Señor y Redentor: Yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón, porque con ellos, ofendí a un Dios tan bueno. Propongo firmemente no volver a pecar, y confió en que, por tu infinita misericordia, me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna. Amén

 Anunciar el primer misterio…

El que corresponda, según el día *

 Rezar el Padrenuestro…

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

 Rezar 10 Avemarías…

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Rezar el Gloria…

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 Hacer una jaculatoria… (Puede usarse una de estas o ambas)

  • María, Madre de gracia, Madre de misericordia, en la vida y en la muerte, ampáranos gran Señora.
  • Oh Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva al Cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu infinita misericordia. Amén. (Oración de Fátima).

 Anunciar cada misterio y seguir cada paso hasta finalizar con el quinto misterio

 Al finalizar el quinto misterio rezar tres Avemarías dedicadas a la pureza de María…

  • Virgen purísima y castísima antes del parto. Haznos, Señora, mansos, humildes, puros y castos.

En pensamientos Palabras y obras. (Reza un Avemaría)

  • Virgen purísima y castísima en el parto. Haznos, Señora, mansos, humildes, puros y castos.

En pensamientos Palabras y obras. (Reza un Avemaría)

  • Virgen purísima y castísima después del parto. Haznos, Señora, mansos, humildes, puros y castos.

En pensamientos Palabras y obras. (Reza un Avemaría)

Rezar la Salve 

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. ¡Ea!, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oración. Omnipotente y sempiterno Dios, que con la cooperación del Espíritu Santo, preparaste el cuerpo y el alma de la gloriosa Virgen y Madre María para que fuese merecedora de ser digna morada de tu Hijo; concédenos qué, pues celebramos con alegría su conmemoración, por su piadosa intercesión seamos liberados de los males presentes y de la muerte eterna. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.

Pedir a la Virgen María su bendición…

Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea, en tan graciosa belleza. A Ti celestial princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día, alma vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía y dame tu santa bendición, que yo la recibo, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 


 LOS MISTERIOS DEL SANTO ROSARIO (*)

Los Misterios Gozosos

(Lunes y Sábados)

1- La encarnación del Hijo de Dios. (Lucas 1, 30-32, 38)

“El ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios, vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo (…). Dijo María: He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tú palabra.”

 2- La visitación de Nuestra Señora a Santa Isabel. (Lucas 1, 39-43)

“En aquellos días, se levanto María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre; y ¿de dónde a mí  que la madre de mi Señor venga a visitarme?”

3- El Nacimiento de Jesús (Lucas 2, 6-11)

“Y sucedió que, mientras ellos estaban allí se cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento. Había en la misma comarca algunos pastores (…) se les presentó el Ángel del Señor, (…)y les dijo: no temáis, pues os anuncio una gran alegría, (…) os ha nacido (…) un salvador.”

4- La Presentación del Señor Jesús en el templo (Lc 2, 22-25, 34-35)

“Llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor. (…) Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón que esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. (…)Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción- ¡y a ti misma una espada te traspasará  el alma!- a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones.”

5- El Niño Perdido y Hallado en el Templo (Lc 2, 41-47)

“Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. (…) Subieron ellos como de costumbre a la fiesta y, al volverse, pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres(…). Se volvieron a Jerusalén en su busca (…). Al cabo de tres días, le encontraron en el templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas.”

Los Misterios Dolorosos

(Martes y Viernes)

1- La Oración de Nuestro Señor en el Huerto de Getsemaní. (Lc 22, 39-46)

“Va Jesús con ellos a una propiedad llamada Getsemaní, y dice a los discípulos: Sentaos aquí, mientras voy allá a orar. Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia. Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra,” y dijo: “Padre si quieres aparta de mí esta copa, pero no se haga mi voluntad sino la tuya. “Y sumido en agonía, insistía más en su oración. Su sudor se hizo como gotas espesas  de sangre que caían en tierra” (Mt 26, 36-37; Lc 22, 41-44).

2- La Flagelación de Nuestro Señor Jesucristo. (Jn 18, 33, 19;1)

(Pilato) “volvió a salir donde los judíos y les dijo: Yo no encuentro ningún delito en él (…). ¿Queréis, pues, que os ponga en libertad al Rey de los judíos? Ellos volvieron a gritar diciendo: ¡A ése, no; a Barrabás! (…) Pilato entonces tomó a Jesús y mandó azotarle” .

3- La Coronación de Espinas. (Mt 27, 29-30)

Los soldados “trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha una caña; y doblando la rodilla delante de él, le hacían burla diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos!; y después de escupirle, cogieron la caña y le golpeaban en la cabeza.”

4- Jesucristo, la cruz a cuestas y camino al Calvario. (Mt, 27, 31; Jn 19, 17; Mc 15, 21)

“Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle”. “Y él cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario”. “Y obligaron a uno que pasaba, a Simón de Cirene, (…) a que llevara su cruz.”

 5- La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor. (Lc 23, 33-34, 44-46; Jn 19, 33-35)

“Llegados al lugar llamado Calvario, le crucificaron. (…) Jesús decía: Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen (…). Era ya cerca de la hora sexta cuando, al eclipsarse el sol, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona (…). Jesús, dando un fuerte grito, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu y, dicho esto, expiró.” “Como le vieron muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua.”

Los Misterios Gloriosos

(Miércoles y Domingo)

1- La Resurrección del Señor. (Mt 28, 5-6)

“El Ángel se dirigió a las mujeres y les dijo: Vosotras no temáis, pues sé que buscáis a Jesús, el Crucificado; no está aquí, ha resucitado, como lo había dicho. Venid, ved el lugar donde estaba. Y ahora id en seguida a decir a sus discípulos: Ha resucitado de entre los muertos”

2- La Ascensión del Señor. (Lc 24, 50-51; Mc 16, 20)

Jesús “los sacó hasta cerca de Betania y, alzando sus manos, los bendijo. Y sucedió que, mientras los bendecía se separó de ellos y fue llevado al cielo.” Después “salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban.”

3- La Venida del Espíritu Santo en Pentecostés. (Hch 1, 14; 2, 1-4)

“Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos. (…) Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido (…) que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse”

4- La Asunción de la Virgen Santísima. (Ct 2, 10-11, 14)

“¡Levántate, amada mía, hermosa mía, y vente! Porque, mira, ha pasado ya el invierno, han cesado las lluvias y se han ido. (…) Muéstrame tu semblante, déjame oír tu voz; porque tu voz es dulce, y bello tu semblante.”

5 -La Coronación de la Virgen Santísima como Reina de Cielos y Tierra. (Sal. 45, 14-15; Ap 11, 19;12, 1)

“Toda espléndida, la hija del rey, va adentro, con vestidos en oro recamados; con sus brocados es llevada ante el rey.” Y “una gran señal apareció en el cielo; una mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza.”

Los Misterios Luminosos

(Jueves)

1- El Bautismo en el Jordán. (Mt 3, 13, 16-17)

“Entonces aparece Jesús, que viene de Galilea al Jordán donde Juan, para ser bautizado por él (…). Salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre él. Y una voz que salía de los cielos decía: Este es mi Hijo amado, en quien yo me complazco.”

2- La auto revelación en las bodas de Caná. (Jn 2,1-5)

“Se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos. Y, como faltara vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice a Jesús su madre: No tienen vino. Jesús le responde: ¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora. Dice su madre a los sirvientes: Haced lo que él os diga.”

3- El anuncio del Reino de Dios invitando a la conversión. (Mc 1, 15, 21; 2,3-11; Lc 7, 47-48)
“Marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva (…). Luego llegan a Cafarnaúm (…) y le vienen a traer a un paralítico. (…) Al no poder presentárselo a causa de la multitud, abrieron el techo (…) y a través de la abertura que hicieron, descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe de ellos, dice al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados (…), a ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.” (…) Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra.»  Y le dijo a ella: «Tus pecados quedan perdonados.»

4- La Transfiguración. (Mt 17, 1-3, 5)

“Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con él. (…) [Y] una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salía una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle.”

5- La Institución de la Eucaristía, expresión sacramental del misterio pascual. (Jn, 13, 1; Mt 26, 26-29)

“Sabiendo Jesús, que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo”. Y “mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: Tomad, comed, éste es mi cuerpo. Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo: bebed de ella todos, porque ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para perdón de los pecados”.