Novena a San Juan Bosco

donbosco_jmaNombre: Juan Melchor Bosco Occhiena.
Nacimiento: 16 de agosto de 1815 IBecchi, Reino de Piamonte-Cerdeña.
Fallecimiento: 31 de enero de 1888 (72 años) Turín, Reino de Italia.
Venerado: En todos los países del mundo salesiano.
Beatificación: 2 de junio de 1929
Canonización: 1 de abril de 1934
Festividad: 31 de enero.
Patronazgo: Los jóvenes, magos, prestidigitadores e ilusionistas (1953), actores, de los Editores Católicos desde 1946, de la Buena Prensa, de los Jóvenes Obreros (Juventud Obrera), de los aprendices de talleres (carpintería, mecánica, imprenta etc.), del Séptimo arte: el cine y medios de comunicación, en 1958 fue declarado patrono de los aprendices y artesanos de Italia, en algunos países fue declarado el santo protector de los estudiantes de Formación Profesional.
 

DÍA PRIMERO

¡Oh San Juan Bosco! Por el amor ardiente que tuviste a Jesús Sacramentado y por el celo con que propagaste su culto, sobre todo con la asistencia a la Santa Misa, con la Comunión frecuente y con la visita cotidiana; alcánzanos la gracia de crecer cada vez más en el amor y práctica de tan santas devociones, y de terminar nuestros días fortalecidos y confortados por el celestial alimento de la Divina Eucaristía.

Padrenuestro, avemaría y gloria.

DÍA SEGUNDO

¡Oh San Juan Bosco! Por el amor ternísimo que tuviste a María Auxiliadora, vuestra Madre y Maestra; alcánzanos una verdadera y constante devoción a tan dulcísima Madre, a fin de que, como hijos suyos devotísimos, podamos merecer su valioso patrocinio en esta vida y de un modo especial en la hora de nuestra muerte.

Padrenuestro, avemaría y gloria.

DÍA TERCERO

¡Oh San Juan Bosco! Por el amor filial que tuviste a la Santa Iglesia y al Sumo Pontífice, a quien defendiste constantemente; alcánzanos la gracia de ser siempre dignos hijos de la Iglesia Católica, y de amar al Papa y venerar en él al Infalible Vicario de Nuestro Señor Jesucristo.

Padrenuestro, avemaría y gloria.

DÍA CUARTO

¡Oh San Juan Bosco! Por el amor grande con que amaste a la Juventud y le hiciste de Padre y Maestro, y por los heroicos sacrificios que sobrellevaste por su salvación; haz que también nosotros amemos con un amor santo y generoso a esta porción elegida del Sagrado Corazón de Jesús, y que en todo joven contemplemos la persona adorable de nuestro divino Salvador.

Padrenuestro, avemaría y gloria.

DÍA QUINTO

¡Oh San Juan Bosco! Tú que a fin de continuar y extender siempre más tu santo apostolado, fundaste la Sociedad Salesiana y el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora; haz que los miembros de estas dos Familias Religiosas estén siempre llenos de tu espíritu y sean fieles imitadores de tus heroicas virtudes.

Padrenuestro, avemaría y gloria.

DÍA SEXTO

¡Oh San Juan Bosco! Tú que a fin de obtener en el mundo más abundantes frutos de fe práctica y ternísima caridad, instituiste la “Unión de los Cooperadores Salesianos”; haz que éstos sean siempre modelos de las virtudes cristianas y providenciales ayudantes de tus obras.

Padrenuestro, avemaría y gloria.

DÍA SÉPTIMO

¡Oh San Juan Bosco! Tú que amaste con amor inefable a todas las almas, y que para salvarlas enviaste a tus hijos hasta los últimos confines de la tierra; haz que también nosotros pensemos continuamente en la salvación de nuestras almas y cooperemos con todos los medios posibles a salvar tantos pobres hermanos nuestros.

Padrenuestro, avemaría y gloria.

DÍA OCTAVO

¡Oh San Juan Bosco! Tú que amaste con un amor de predilección la bella virtud de la pureza, y la inculcaste con el ejemplo, con la palabra y con los escritos; haz que también nosotros, enamorados de tan indispensable virtud, la practiquemos constantemente y la difundamos con todas nuestras fuerzas.

Padrenuestro, avemaría y gloria.

DÍA NOVENO

¡Oh San Juan Bosco! Tú que fuiste siempre tan compasivo hacia las humanas desventuras, dirige una mirada hacia nosotros tan necesitados de tu auxilio. Haz descender sobre nosotros y sobre nuestras familias las maternales bendiciones de María Auxiliadora; alcánzanos todas aquellas gracias espirituales y temporales que necesitamos: intercede por nosotros en vida y en muerte, a fin de que podamos cantar eternamente las divinas misericordias en el Paraíso Celestial. Así sea.

Padrenuestro, avemaría y gloria.