Oraciones Victoriosas

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SANGRE DE CRISTO, PROTÉGEME; AMOR DE CRISTO, PROTÉGEME; MANTO DE MARÍA, CÚBREME.

1. Señor, establece, con el poder de tu SANGRE REDENTORA, una muralla de defensa a mí alrededor, una muralla entre mí y el mal, y que el poder de tu Sangre cubra hasta el más mínimo resquicio por donde el Demonio quiera colarse. Te entrego, Señor, el combate contra Satanás en el día de hoy.

VIRGEN MARÍA, extiende tu manto divino sobre mí; pon tus manos sobre mi cabeza y clama, Madre, por  una nueva efusión del Espíritu Santo sobre mi vida (sobre nuestras…) para que yo pueda ver la verdad y omitir el mal en mi existencia (L).

2. Padre, queremos proclamar el poder de la SANGRE REDENTORA DE CRISTO sobre nosotros para que caiga como torrente poderoso pisando, aplastando, aniquilando y alejando para siempre las fuerzas del mal que nos rodean. Que tu preciosa Sangre, Señor Jesús, sea hoy y siempre nuestro escudo y fortaleza contra los que choquen las fuerzas de nuestro adversario que, como león rugiente, busca devorarnos; que yo sepa resistirle firme en la fe. (1 Pe 5,8).

3. Cúbreme, Señor Jesús, con la ola misericordiosa de tu amor y revísteme de la coraza de tu fuerza y tu poder. (San Pablo nos habla de… “ponernos la ‘ARMADURA DE DIOS’ para poder resistir las maniobras del diablo. Porque nuestra lucha no es contra fuerzas humanas, sino contra los Gobernantes y Autoridades que dirigen este mundo y sus fuerzas oscuras. Nos enfrentamos con los espíritus y las fuerzas sobrenaturales del mal”. Nos pide el Apóstol Pablo que… nos hagamos robustos en el Señor “con su energía y su poder”; “que nos pongamos ‘LA ARMADURA DE DIOS’, para que en el día malo podamos resistir y permanecer firmes a pesar de todo”. (Ef 6,10 ss.).

4. Ayúdame, Señor Jesús, a proclamar continuamente la fuerza de tu REDENCION y el poder de tu gloriosa RESURRECCIÓN y, de esta manera, ninguna fuerza maléfica podrá acercárseme.

SANGRE DE CRISTO, PROTÉGEME; AMOR DE CRISTO, PROTÉGEME; MANTO DE MARÍA, CÚBREME.

5. Coros de ángeles establezcan -a nuestro alrededor- una muralla de defensa entre nosotros y el mal. Ángel de mi guarda, acompáñame y defiéndeme. San Miguel Arcángel, defiéndeme del maligno que me acecha; ponte a las puertas de este lugar, al lado de cada uno de nosotros y aplasta la cabeza de Satanás que nos acecha. El es el “mentiroso y asesino”, desde el principio. Que yo sepa escuchar esa Palabra de Dios que nos dice: “Resistan al diablo y huirá de ustedes” (Sant 3,7). Ya Jesús les había dicho a sus Apóstoles en el Huerto de los Olivos: “Estén despiertos y oren, para que no caigan en tentación; ya que el espíritu es animoso, pero la carne es débil” (Mc 14,38).

6. Te pido, Jesús amado del Padre, a quien Él mira con cariño, que derrames la plenitud de tu Santo Espíritu (con fuerza y poder arrolladores) sobre todos nosotros, tus hijos de esta casa, de este grupo de oración, de esta comunidad, para que, cubiertos con su sombra, seamos libres de toda asechanza del mal y así, todos los caminos queden libres y despejados para caminar detrás de tus pasos, Señor (L).

7. Proclamo el nombre poderoso y victorioso de JESUS DE NAZARET y el nombre poderoso, victorioso de MARIA, VIRGEN Y MADRE, y la paz se hará presente, la fuerza del Espíritu Santo se hará sentir en medio de mi vida; huirá toda tristeza y el gozo plenará mi corazón. Invoco también tu tutela Maternal, María, y el enemigo infernal huirá; se abrirán caminos y puertas a la acción del Espíritu Santo en nosotros y en nuestros familiares. La presencia arrolladora de este Espíritu se hará sentir organizando y solucionando situaciones y problemas de toda índole. Que la LUZ de tu Espíritu llegue a mí CLARA y RADIANTE (L).

8. Establece, Señor, con el poder de Tu SANGRE REDENTORA, un cerco protector alrededor de nuestras cabezas, alrededor de todo nuestro ser, para que toda onda sonora o radiación que puedan llegar a nosotros (ya sea a través del poder mental, o de cualquier fuerza  maléfica) choquen contra ese cerco, reboten y se diluyan para siempre (L). Gracias, Padre Santo, pues sé que cuanto te voy pidiendo, en Nombre de tu Hijo Jesucristo, de acuerdo a tu santa voluntad, tú me lo concedes. “Pidan y recibirán; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá…” nos dijo el Señor. Gracias por escucharme, Padre amado.

9. Proclamamos, Señor Jesús, el poder de tu gloriosa RESURRECCIÓN sobre nuestras mentes para que sean despejadas de todo obstáculo que, como personas, ponemos al Señor y que imposibilita la entrega y sumisión al plan divino. Proclamamos, Señor Jesús, el poder de tu gloriosa RESURRECCIÓN  sobre nuestras vidas para que penetre en nosotros una vida nueva, una vida restaurada en plenitud, para que sintiendo dentro de nosotros tu amor, éste amor nos posea y nos transforme en verdaderos instrumentos de tu gracia y de tu amor.

10. Señor, danos el PODER DE TU SANTO ESPÍRITU para realizar esta oración, este encuentro; para realizar lo que tú nos pides hagamos por nuestros hermanos, para llevar a feliz término esta misión… Señor, danos tu FORTALEZA para vencer. Señor, danos tu fortaleza para llegar hasta el final de esta misión (de esta oración, de este día, de este encuentro, de…). Señor, danos tu fortaleza para triunfar y así reconstruir tu Reino: el Reino de la luz, del amor y de la paz. Danos, Señor, tu SABIDURÍA para combatir las fuerzas del mal. Danos, Señor, tú sabiduría para hablar en tu nombre. Danos, Señor, tu sabiduría para transmitirte a los hermanos. Tú  eres, Jesús, LA LUZ DEL MUNDO. Donde entra tu luz hay verdad. Despeja nuestras mentes y aclara todas las cosas. Tú eres, Jesús, LA LUZ MUNDO y la luz de este lugar (de este momento, de este encuentro, de…) (L).

11. Pido la PROTECCION ESPECIALISIMA del Señor sobre mi vida para que la fuerza y el poder de Dios caiga sobre las personas o situaciones que voy a liberar (o sobre esta oración que voy a hacer, sobre esta entrevista que voy a tener, sobre…) implorando, Señor TU PRESENCIA, TU PODER, TU FUERZA como escudo protector que descenderá sobre mí y así… toda fuerza del mal quedará destruida al chocar contra la coraza de tu amor sobre mi propia vida.

12. Padre, revísteme de la CORAZA DE LA VALENTIA que tuvo Jesús para acogerse a su pasión, para aceptarla y enfrentarla con gran amor hacia sus enemigos; de esta manera se irán afinando, más y más, las armas de combate que debemos usar contra el enemigo infernal. Haz, Jesús, que  poco a poco, acepte aquellas maravillosas  palabras tuyas que tan duras suenan hoy a muchos oídos: “SI ALGUNO QUIERE SEGUIRME, QUE SE NIEGUE A SÍ MISMO, QUE CARGUE CON SU CRUZ DE CADA DÍA Y ME SIGA” (Lc 9,23).

13. Ante las tentaciones y las situaciones difíciles… que el ESPIRITU SANTO venga en nuestra ayuda. “Señor Jesús, envía tu Espíritu sobre mí. Dame una nueva efusión de tu Espíritu y que este Espíritu… me dé la fortaleza, la valentía y la luz para seguirte, Señor. Ven, Espíritu Santo” (L).

l4. Madre Auxiliadora, me consagro a Tu Corazón Inmaculado, para que seas mi refugio constante en todo momento, especialmente en los ataques fuertes del mal.

15. Señor, que Tu Misericordia nos proteja como BLOQUE PODEROSO contra el cual choquen y se destruyan todas las fuerzas del mal.

16. Revísteme, Señor, de Tu poder para que con él desaloje el mal que me embestirá cada día. Revísteme también, Señor, de la coraza de Tu amor misericordioso para que pueda pronunciar tú Nombre con verdadero deseo de ser amparado por ti, amparado por tu poder y fortalecido con tu fuerza para dar combate incesante al enemigo.

SANGRE DE CRISTO PROTÉGEME; AMOR DE CRISTO, PROTÉGEME; MANTO DE MARÍA, CÚBREME.