Visita de la Virgen a los Hogares

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CabeceraNuestraSraFatimaSEPTENARIO AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, SEGÚN LAS REVELACIONES DE FÁTIMA

Leemos en la vida del santo Cura de Ars: Su gran práctica era recomendar a los fieles y peregrinos de Ars una novena al Corazón de María. Por este medio se obtenían innumerables gracias y favores.

1.- Invocación

† Por la señal… En el Nombre…

2.- Ofrecimiento para todos los días

¡Oh Dios mío! Yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman.

¡Oh santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo! Yo les adoro profundamente y les ofrezco el preciosísimo cuerpo, sangre, alma y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los tabernáculos del mundo, en reparación de los ultrajes con que El es ofendido; y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón e intercesión del Inmaculado Corazón de María, pido la conversión de los pecadores.

3.- Oración Preparatoria para todos los días.

¡Oh santísima Virgen María!, Reina del Rosario y Madre de misericordia, que te dignaste manifestar en Fátima la ternura de vuestro Inmaculado Corazón trayéndonos mensajes de salvación y de paz. Confiados en tu misericordia maternal y agradecidos a las bondades de tu amantísimo Corazón, venimos a tus pies para rendir el tributo de nuestra veneración y amor. Concédenos las gracias que necesitamos para cumplir fielmente con tu mensaje de amor,  para mayor gloria de Dios, honra tuya y provecho de nuestras almas. Amén.

4.- Meditaciones

Día 1º: Reinado del Corazón de María

Dijo la Virgen a los pastorcitos de Fátima: “Jesús quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón”. En verdad, ¿puede haber cosa más justa y digna? Oigamos al P. Claret: “¿Habrá quien pregunte por qué veneramos al Corazón de María? ¿Se han meditado bien la excelencia de este Corazón y las perfecciones sobrehumanas y más que angélicas que lo adornan? ¡Oh, con qué alegría contempla el Señor al Corazón de María, al que ninguna mancha desfigura, ni afea germen alguno de pasión mala, en el que no existe sobra de defecto que pueda hacerle indigno y cuyas afecciones son todas celestes! O por hablar con más propiedad, ¡con qué satisfacción no se contempla a sí mismo en aquel espejo fiel en donde se hallan retratados todos los rasgos de su semejanza, borrados en el resto de los hombres!”. Y afirma San Bernardino de Siena que “para ensalzar los sentimientos del Corazón Virginal de María no bastan las lenguas de todos los hombres, ni aún las de los ángeles”. ¡Tan digno y Santo es! ¡Oh alma devota! Dios lo quiere: Dios ha honrado sobremanera al Corazón de María: honra tú también, ama y obsequia cuanto puedas al Corazón amantísimo de tu dulce Madre.

(Silencio y/o meditación)

5.- Peticiones

– Por el Papa, cabeza suprema, para que Dios le asesore, le mantenga siempre cerca de Él. Roguemos al Señor…

– Madre Nuestra por nuestro Obispo, el sucesor de los apóstoles para nosotros, es Cristo Pastor a nuestro lado, lo que él diga, su palabra, sirvan para guiar el pueblo que se le ha encargado. Roguemos al Señor…

– Madre María, pedimos por los Sacerdotes del mundo entero pídele a Dios Espíritu Santo, encender el corazón de todos los sacerdotes con el fuego de su amor, que experimenten ese fuego, la paz, la alegría y la salvación para que puedan compartirlas con las almas que Dios tenga destinadas que se salven a través de su contacto. Roguemos al Señor

– Madre mía pido por mi familia, mis padres, para que vivan unidos en el amor; por mis hermanos, familiares y amigos, para que viviendo unidos en familia un día podamos gozar contigo en la vida eterna. Roguemos al Señor

– Pedimos de un modo especial por la conversión de los pecadores y la paz del mundo; por los niños, para que nunca les falten los auxilios divinos y lo necesario para sus cuerpos, y un día conseguir la vida eterna. Roguemos al Señor

– Madre Inmaculada te pedimos por el Grupo de Oración para que sigamos creciendo en tu presencia y seamos dóciles al Espíritu Santo. Roguemos al Señor

Peticiones libres

Luego de  hacer las peticiones rezar un Padrenuestro, cinco Avemarías al Corazón de María.

6.-  Oración final para todos los días

¡Oh Corazón de María, el más amable y compasivo de los corazones después del de Jesús, Trono de las misericordias divinas en favor de los miserables pecadores! Yo, reconociéndome sumamente necesitado, acudo a ti en quien el Señor ha puesto el tesoro de sus bondades con plenísima seguridad de ser socorrido. Tú eres mi refugio, mi amparo, mi esperanza; por esto te digo y te diré en todos mis apuros y peligros:

¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía!

Cuando la enfermedad me aflija, o me oprima la tristeza, o la espina de la tribulación llague mi alma,

¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía!

Cuando el mundo, el demonio y mis propias pasiones, coaligados para mi eterna perdición, me persigan con sus tentaciones y quieran hacerme perder el tesoro de la divina gracia,

¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía!

En la hora de mi muerte, en aquel momento espantoso del que depende mi eternidad, cuando se aumenten las angustias de mi alma y los ataques de mis enemigos,

¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía!

Y cuando mi alma pecadora se presente ante el tribunal de Jesucristo para rendirle cuenta de toda su vida, ven Madre a defenderla y ampararla, y entonces, ahora y siempre,

¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía!

Estas gracias espero alcanzar de ti Madre, ¡OH Corazón amantísimo de mi Madre!, a fin de que pueda ver y gozar de Dios junto a ti por toda la eternidad en el cielo. Amén.

¡Oh Dios!, cuyo Unigénito, con su vida, muerte y resurrección, nos mereció el premio de la salvación eterna. Te suplicamos nos concedas que, meditando los misterios del santísimo rosario de la bienaventurada Virgen María, imitemos los ejemplos que nos enseñan y alcancemos el premio que prometen. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén

Oración por la familia

Señor, Jesús, Tú viviste en una familia feliz, haz de cada uno de nuestros hogares  una morada de tu presencia, un lugar cálido y dichoso.

Venga la tranquilidad a todos sus miembros, la serenidad a nuestros nervios, el control a nuestras lenguas, la salud a nuestros cuerpos.

Que los hijos sean y se sientan amados y se alejen de ellos para siempre la ingratitud y el egoísmo. Inunda, Señor, el corazón de los padres de paciencia y comprensión, y de una generosidad sin límites.

Extiende, Señor, un toldo de amor para cobijar y refrescar, calentar y madurar a todos los hijos de nuestras casas y a los de todas las casas del mundo.

Danos el pan de cada día, y aleja de nuestras casas y, sobre todo, de nuestros corazones, el afán de exhibir, brillar, aparecer; líbranos de las vanidades mundanas y de las ambiciones que inquietan y roban la paz.

Que cuantos se acerquen a nosotros  y a nuestros hogares se sientan acogidos  con sincera alegría; que seamos capaces  de dar y recibir, de compartir nuestro tiempo  y nuestros bienes, y de vivir y comunicar  la confianza y la paz que sin duda reinó en el hogar de Nazaret.

Te lo pedimos a Ti, Señora de Fátima, cuyo silencio no es ausencia, sino presencia atenta a los hermanos. Comunícanos la fortaleza de tu fe, la altura de tu esperanza  y la profundidad de tu amor. Amén

“Bendita sea tu pureza  y eternamente lo sea,  pues todo un Dios se recrea  en tan graciosa belleza,  a ti Celestial princesa, Virgen Sagrada María  yo te ofrezco en este día alma, vida  y corazón mírame con compasión  y no me dejes Madre mía  y dame tu Santa Bendición que la recibimos con amor y devoción  en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu  Santo. Amén.”

 Día 2º:

1.- Invocación

2.- Ofrecimiento para todos los días

3.- Oración Preparatoria para todos los días.

4.- Meditaciones:

Desagravio al Corazón de María

La Virgen pidió en Fátima a los tres niños ofrecieran sacrificios en reparación de las ofensas que se infieren a su Inmaculado Corazón. Pidió en particular la comunión reparadora de los primeros sábados. Lo que sostiene a este mundo pecador es el espíritu de reparación, que llega a su valor más alto en la misa, donde Jesús encabeza las reparaciones y desagravios de la Iglesia toda a su Eterno Padre. Se ofende a Dios, y se ofende mucho también a su amadísima Madre, cuyo Corazón gime atravesado con la simbólica espada. “Ese vaso de santidad -exclama San Buenaventura- ¿cómo se ha trocado en mar de penalidades?” La Virgen Madre puede responder: “Hijos he criado y exaltado, mas ellos me despreciaron”.

¡Penitencia! nos dice María en Fátima como en Lourdes. Sí: Fátima es un pregón de penitencia para esta época en que se niega la gravedad del pecado, se glorifica el sensualismo y se concretan las aspiraciones a gozar de esta vida.

No volver a pecar: esto es lo primero en el verdadero penitente. Y luego, mortificarse y sufrir algo por Dios. Oigamos, pues, el clamor de María: ofrezcamos oraciones, buenas obras y sacrificios en desagravio a su afligido Corazón.

(Silencio y/o meditación)

5.- Peticiones

6.-  Oración final para todos los días

 Día 3º:

1.- Invocación

2.- Ofrecimiento para todos los días

3.- Oración Preparatoria para todos los días.

4.- Meditaciones

El Corazón de María y los pecadores

No una, sino varias veces exhortó la Virgen a los niños de Fátima a orar y sufrir por la conversión de los pecadores, y pidió expresamente el culto a su Corazón como medio de conversiones. Dicen muchos: “Pequé, y ¿qué de malo me ha sucedido?”. No hablarían así, a poca fe y reflexión que tuvieran. Verían que el pecado mortal mata al alma, roba la paz y todos los méritos, romper la amistad con Dios y esclaviza bajo el poder de Satanás. El que muere en pecado mortal se condena para siempre. ¡Qué espantosa desgracia! Un avemaría diaria rezan los cofrades del Corazón de María por los pecadores. Y María les inspira arrepentimiento, confesión, enmienda, y así les torna la vida, antes insoportable, dulce y feliz. “¡Cuánto no debemos al tesoro de consuelos que encierra el Corazón Inmaculado de María!” exclamaba el P. Faber, convertido por ese Corazón de Madre. “¡Oh María! -le decía San Alfonso María de Ligorio- si vuestro Corazón llega a tener compasión de mí, no podrá dejar de protegerme”.

El Papa en nombre de toda la humanidad pecadora, ora de este modo: “Estamos seguros de obtener misericordia y de recibir gracias, no por nuestros méritos, de los que no presumimos, sino únicamente por la inmensa bondad de vuestro materno Corazón”. Acude tú también a este Trono de misericordia; y pídele la conversión de los pecadores empedernidos.

(Silencio y/o meditación)

5.- Peticiones

6.-  Oración final para todos los días

Día 4º:

1.- Invocación

2.- Ofrecimiento para todos los días

3.- Oración Preparatoria para todos los días.

4.- Meditaciones

La Gran Promesa del Corazón de María

Esta promesa será sin duda lo que más perpetúe el nombre de Fátima a través de los siglos y traiga más frutos de salvación. “Prometo -dijo la Virgen- asistir en la hora de muerte con las gracias necesarias para la salvación a los que en cinco primeros sábados de mes seguidos comulguen y recen el rosario meditado”. Ante este alarde de misericordia del Corazón de María, el mundo se ha conmovido. El mismo soberano Pontífice pone al principio de la misa del Corazón de María aquella invitación: “Vayamos con confianza a ese Trono de gracia”. Y cada uno de los fieles ganoso de asegurar lo que más importa, el porvenir eterno, tiene cuenta con sus cinco primeros sábados, evita el interrumpirlos, se alegra de coronarlos y se complace en repetirlos. Es interesante el dato evangélico: Jesús otorgaba sus favores y prodigios preferentemente en sábado. E interrogaba a sus detractores: ¿Es lícito curar en sábado? Su Madre divina parece responder: los sábados son los días de mi predilección a favor de mis devotos en la tierra y en el purgatorio. ¡Oh alma! reza el rosario y comulga en dichos días, con gratitud, con fervor, en espíritu de reparación, y no lo dudes: albergada en ese Corazón, que es, según San Buenaventura, “deliciosísimo paraíso de Dios”, pasarás al paraíso eterno.

(Silencio y/o meditación)

5.- Peticiones

6.-  Oración final para todos los días

Día 5º:

1.- Invocación

2.- Ofrecimiento para todos los días

3.- Oración Preparatoria para todos los días.

4.- Meditaciones

 El Corazón de María el Santo Padre y el rezo del Santo Rosario

La Virgen menciona varias veces con amor al Santo Padre y pide se ore mucho por él. El Papa es, entre todos los mortales, el primer hijo del Corazón de María, por ser el “Jesús visible”, o como decía Santa Catalina de Siena, “el dulce Cristo en la tierra”. El Papa es nuestro Padre. ¡Oh si le tuviéramos aquel amor filial que le profesaba San Juan Bosco, quien por ser fiel a su consigna “con el Papa hasta la muerte”, tanto sufrió de los enemigos de la Iglesia, y el P. Claret, que en pleno Concilio Vaticano manifestó que ansiaba derramar toda su sangre en defensa de la infalibilidad pontificia! Es nuestro Padre amantísimo: hemos de profesarle amor, respeto y obediencia; no consentir jamás se le ataque y persiga; rogar para que el Corazón de María lo ilumine y guarde de todo peligro, lo haga feliz en la tierra y lo corone de gloria en el cielo

Como en Lourdes, María pide en Fátima el rezo del rosario, y pide lo recemos diariamente, por la paz y por los pecadores, es decir: “por la paz de las armas y por la paz de las almas”, según frase del Papa. ¿Necesitaremos más invitaciones para darnos a esta dulcísima y salvadora devoción? Dulcísima, pues como dice San Anselmo de Luca, “debería rebosar célica dulzura nuestra boca al saludar a tan benigna Señora y bendecir el fruto de su vientre, Jesús”. Salvadora, pues dice Montfort: “No sé el cómo ni el porqué, pero es una verdad, que para conocer si una persona es de Dios, basta examinar si gusta de rezar el avemaría y el rosario”. Dijo la Virgen al Padre Claret: “Quiero que seas el Domingo de Guzmán de estos tiempos”. Y él propagó el rosario con celo indecible, transformando los hogares.

Al B. P. Hoyos le declaró la misma Señora: “Hasta ahora ninguno se ha condenado, ni se condenará en adelante  que haya sido verdadero devoto de mi rosario”. “¡Reina del Smo. Rosario!”: así empieza el Papa la Consagración al Corazón de María, para indicarnos su aprecio al rosario. Alma fiel: el rosario sea para ti un tesoro: rézalo en familia o en particular todos los días de tu vida.

(Silencio y/o meditación)

5.- Peticiones

6.-  Oración final para todos los días

Día 6º

1.- Invocación

2.- Ofrecimiento para todos los días

3.- Oración Preparatoria para todos los días.

4.- Meditaciones

 El Corazón de María y la meditación

La Virgen de Fátima prometió el cielo a los que en cinco primeros sábados comulguen y recen el rosario meditando sus misterios. En la historia del cristianismo, que cuenta 20 siglos, es la primera vez que la Virgen invita al mundo a la práctica de la meditación u oración mental. Sabe muy bien que la irreflexión es la característica de nuestra época, llena de desolación, porque no hay quien medite de corazón. ¿Y quién podrá invitarnos mejor a la meditación que María, que en su Corazón -testigo del Evangelio- guardaba, meditaba y analizaba todas las palabras y acciones de Jesús niño, de Jesús adolescente, de Jesús hombre, y así se santificaba de día en día? Para Ella sí que las palabras de Jesús eran palabras de vida eterna; y pues el hombre vive de toda palabra que procede de la boca de Dios, de ellas se alimentaba la Virgen como de una verdadera Eucaristía. Si San Juan Eudes llama al Corazón de María “Libro de la Vida”, es porque en las páginas delicadas de su Corazón la Virgen imprimía y releía todo lo que decía y hacía Jesús durante aquellos 30 años, para ser después el archivo divino de la Iglesia naciente. “Era, pues, -dice San Juan Crisóstomo- lo que María meditaba en su Corazón, meditémoslo en el nuestro”. En los misterios del rosario está la vida de Jesús y de María: quien los medite bien, no pecará jamás.

(Silencio y/o meditación)

5.- Peticiones

6.-  Oración final para todos los días

Día 7º:

1.- Invocación

2.- Ofrecimiento para todos los días

3.- Oración Preparatoria para todos los días.

4.- Meditaciones:

  Consagración al Corazón de María

El Papa Pío XII, en el 25 aniversario de las apariciones de Fátima, consagró el mundo al Inmaculado Corazón de María, secundando de lleno la petición de la aparecida Señora. Y a tono con él, innumerables Prelados le han consagrado sus diócesis, provincias y naciones.

Apareció el foco de la benignidad de la Salvadora del mundo y éste lo ha saludado con transportes de júbilo. De ese foco de amor maternal no habrá ya quien se esconda. “Os tengo en mi Corazón”, puede decirnos María, mejor que San Pablo a los filipenses. En esa arca de salvación nos ha refugiado a todos el Papa, por salvarnos del diluvio de males y vicios. ¿Cuándo? Cuando dijo solemnemente: “A tu Corazón Inmaculado nos confiamos y nos consagramos, no sólo en unión con la Santa Iglesia… sino también con todo el mundo”.

Ahora nos toca a nosotros, a cada uno de nosotros repetir la consagración y vivir de acuerdo con ella llevando una conducta digna de hijos del Corazón de María, una vida de pureza, de oración, de mansedumbre, de caridad, de paciencia, de mortificación, virtudes que nos harán semejantes a nuestra Madre y fieles discípulos de Jesús, nuestro adorable Redentor, y nos otorgarán derecho a la eterna bienaventuranza.

“Oh Corazón Inmaculado de María, lleno de bondad, muéstranos tu amor. Que la llama de tu corazón, María, descienda sobre todos los hombres. Nosotros te amamos inmensamente. Imprime en nuestro corazón, el verdadero amor, así tendremos un deseo continuo de Ti. Oh María, dulce y humilde de corazón, acuérdate de nosotros cuando caemos en pecado. Tú sabes que todos los hombres pecan. Concédenos por medio de tu Corazón Inmaculado. Ser curados de toda enfermedad espiritual. Haz que siempre podamos contemplar la bondad de tu corazón maternal y por medio de la llama de tu Corazón, haz que nos convirtamos. Amen.”

(Silencio y/o meditación)

5.- Peticiones

6.-  Oración final para todos los días

EL SANTO ROSARIO

Misterios Gozosos (Lunes y Sábado)

  1. La encarnación del Hijo de Dios.  “Y habiendo entrado donde ella estaba le dijo: Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo, bendita, tu entre las mujeres…” Dijo: María: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra” Lucas 1:28 y 38
  2. La visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel “Y aconteció que, al oír Isabel la salutación de María, saltó de gozo el niño en su seno, y fue llena Isabel del Espíritu Santo, y levantó la voz con gran clamor y dijo: Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre” Lucas 1:41-42
  3. El nacimiento de Jesús en Belén  ” Y sucedió que estando ellos allí se cumplieron los días del parto, y dio a luz a su hijo primogénito, y le envolvió en pañales y le recostó en un pesebre, pues no había para ellos lugar en el mesón” Lucas 2:6-7
  4. La purificación de Nuestra Señora  “Y cuando se les cumplieron los días de la purificación, según la ley de Moisés, le subieron a Jerusalén para presentarle al Señor, según estaba escrito en la ley del Señor, que todo primogénito varón sería consagrado al Señor. Lucas 2:22-23
  5. El Niño perdido y hallado en el templo. “El niño crecía y se robustecía, llenándose de sabiduría y la gracia de Dios estaba sobre él”. Lucas 2:52

Misterios Dolorosos (Martes y Viernes)

  1. La oración en el huerto “Y levantándose de la oración, vino a los discípulos y les halló durmiendo por efecto de la tristeza, y les dijo: ¿Cómo dormís? Levantaos y orad para que no caigáis en tentación” Lucas 22:45-46
  2. La flagelación del Señor “Entonces, pues, tomó Pilatos a Jesús y mandó que le azotaran”. Juan 19:1
  3. La coronación de espinas “Y habiéndole quitado sus vestidos, le envolvieron en una túnica roja, y trenzando una corona de espinas, la pusieron sobre su cabeza, y una caña en su mano derecha.” Mateo 27:28-29
  4. Jesús con la cruz a cuestas “Y llevando a cuesta su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario, que en hebreo se dice Gólgota, donde le crucificaron, y con Él a otros dos, uno a cada lado y Jesús en medio”. Juan 19:17-18 5.
  5. Jesús muere en la cruz  “Y clamando con voz poderosa, Jesús dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y, dicho esto expiró”. Lucas 23:46

Misterios Gloriosos (Miércoles, y domingo)

  1. La resurrección del Señor: “Él les dice: No os espantéis. Buscáis a Jesús Nazareno, el crucificado; ha resucitado, no está aquí; mirad el sitio en que le pusieron” Marcos 16:6
  2. La ascensión del Señor “El Señor Jesús, después de haber hablado con ellos, fue levantado a los cielos y está sentado a la diestra de Dios Padre.” Marcos 16:19
  3. La venida del Espíritu Santo  “Y se llenaron todos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en lenguas diferentes, según que el Espíritu Santo les movía a expresarse. ” Hechos 2:4
  4. La asunción de Nuestra Señora  “Y fue vista en el cielo una señal grande: una mujer vestida de sol, y la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas” Apocalipsis 12:1
  5. La coronación de María Santísima “Bendita seas en el acatamiento del Señor omnipotente para tiempo sin fin. Y dijo todo el pueblo así sea” Judith 15:10

 Misterios Luminosos ( Jueves)

  1. El bautismo de Nuestro Señor Jesucristo en el río Jordán. “En estos días, Jesús vino de Nazareth, pueblo de Galilea, y se hizo bautizar por Juan en el río Jordán. Cuando salió del agua, los cielos se rasgaron para él y vio al Espíritu Santo que bajaba sobre él como paloma. (Marcos 1,9-10)
  2. La auto revelación de Jesús en las bodas de Caná. “A los tres días se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la Madre Jesús estaba en la fiesta. También fue invitado a las bodas Jesús con sus discípulos. Se acabó el vino de las bodas y se quedaron sin vino. Entonces la madre de Jesús le dijo: “No tienen vino.” Jesús respondió: Mujer ¿Cómo se te ocurre? Aún no ha llegado mi hora. Su madre dijo a los sirvientes: hagan todo lo que El les mande.” (Juan 2:1-5)
  3. El anuncio del Reino de Dios, invitando a la conversión: Jesús fue a la provincia de Galilea y empezó a proclamar la Buena Nueva de Dios. Hablaba en esta forma: “El Reino de Dios se ha acercado. Tomen otro camino y crean en la Buena Nueva.” (Marcos 1:14-15)
  4. La transfiguración del Señor en el Monte Tabor “Jesús llevó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, y subió a un cerro a orar. Y mientras estaba orando, su cara cambió de aspecto y su ropa se puso blanca y fulgurante.” Lucas 9: 28-35
  5. La institución de la Eucaristía: Jesús les contestó: “En verdad les digo: si no comen la carne del Hijo del Hombre, y no beben su sangre, no viven de verdad. El que come mi carne y bebe mi sangre, vive de vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.  Juan 6:53-54

† Por la señal… En el Nombre…

INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO / PROTECCIÓN CON LA SANGRE DE CRISTO

CREDO / ACTO DE CONTRICCIÓN

“Jesús mi Señor y Redentor, yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón, porque con ellos he ofendido a un Dios tan bueno. Propongo firmemente nunca más volver a pecar; y confío en que por Tu infinita Misericordia, me has de conceder el perdón de mis culpas, y me has de llevar a la vida eterna. Amén”.

OFRECIMIENTO AL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA Y ACTO DE REPARACIÓN A LOS DOS SAGRADOS CORAZONES

ORACIONES

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre venga a nosotros tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. / Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén”.

Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo, bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. / Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén”.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén”.

María Madre de Gracia, Madre de Piedad y Misericordia.  En la vida y en la muerte ampáranos Gran Señora.

Alabanzas y Gracias, sean dadas en todo momento al Santísimo y Divinísimo Sacramento del Altar. Y Bendita sea la Santa Inmaculada Concepción de la siempre Virgen María, Madre de Dios y Madre Nuestra.

Oh Jesús mío, perdona nuestras pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva al cielo a todas las almas, especialmente a las más necesitadas de tu Divina Misericordia”

Tres Ave María: Virgen Purísima y Castísima (antesendespués) del parto, haznos Señora mansos, humildes, puros y castos. Rta. En pensamientos, palabras y obras. Dios te Salve María…

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, OH piadosa, OH dulce Virgen María

LETANÍAS LAURETANAS

Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios Padre Celestial,ten piedad de nosotros.
Dios Hijo Redentor del mundo,ten piedad de nosotros.
Dios Espíritu Santo,ten piedad de nosotros.
Santa Trinidad, un solo Dios,ten piedad de nosotros.
 
Santa María, ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios, ruega por nosotros.
Santa Virgen de las vírgenes,ruega por nosotros.
Madre de Cristo,ruega por nosotros.
Madre de la Divina Gracia,ruega por nosotros.
Madre purísima, ruega por nosotros.
Madre castísima, ruega por nosotros.
Madre siempre virgen,ruega por nosotros.
Madre sin mancha,ruega por nosotros.
Madre inmaculada,ruega por nosotros.
Madre amable,ruega por nosotros.
Madre admirable,ruega por nosotros.
Madre del buen consejo,ruega por nosotros.
Madre del Creador,ruega por nosotros.
Madre del Salvador,ruega por nosotros.
Madre de la Iglesia,ruega por nosotros.
Virgen prudentísima,ruega por nosotros.
Virgen digna de veneración,ruega por nosotros.
Virgen digna de alabanza,ruega por nosotros.
Virgen poderosa,ruega por nosotros.
Virgen clemente,ruega por nosotros.
Virgen fiel,ruega por nosotros.
Espejo de justicia,ruega por nosotros.
Trono de la sabiduría,ruega por nosotros.
Causa de nuestra alegría,ruega por nosotros.
Vaso espiritual,ruega por nosotros.
Vaso venerable,ruega por nosotros.
Vaso insigne de devoción,ruega por nosotros.
Rosa mística,ruega por nosotros.
Torre de David,ruega por nosotros.
Torre de marfil,ruega por nosotros.
Casa de oro,ruega por nosotros.
Arca de la alianza,ruega por nosotros.
Puerta del cielo,ruega por nosotros.
Estrella de la mañana,ruega por nosotros.
Salud de los enfermos,ruega por nosotros.
Refugio de los pecadores,ruega por nosotros.
Consoladora de los afligidos,ruega por nosotros.
Auxilio de los cristianos,ruega por nosotros.
Reina de los ángeles,ruega por nosotros.
Reina de los patriarcas,ruega por nosotros.
Reina de los profetas,ruega por nosotros.
Reina de los apóstoles,ruega por nosotros.
Reina de los mártires,ruega por nosotros.
Reina de los confesores de la fe,ruega por nosotros.
Reina de las vírgenes,ruega por nosotros.
Reina de todos los santos,ruega por nosotros.
Reina concebida sin pecado original,ruega por nosotros.
Reina asunta a los cielos,ruega por nosotros.
Reina del Santísimo Rosario,ruega por nosotros.
Reina de la familia,ruega por nosotros.
Reina de la liberación,ruega por nosotros.
Reina del Grupo de Oración,ruega por nosotros.
Reina de la pazruega por nosotros.
 
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, perdónanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, escúchanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.

Bajo tu amparo nos acogemos, Todos: Santa Madre de Dios. No desprecies las súplicas que te dirigimos ante nuestras necesidades: antes bien, líbranos de todos los peligros, ¡Virgen gloriosa y bendita! Ruega por nosotros Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Oración: Oh Dios, cuyo Unigénito Hijo, con su vida, muerte y resurrección, nos alcanzó el premio de la vida eterna: concédenos a quienes recordamos estos misterios del Santo Rosario, imitar lo que contienen y alcanzar lo que prometen. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

angeldelapaz

Apariciones del Ángel de la Paz

Primera Aparición del Ángel

No recuerdo exactamente los datos, puesto que en aquel tiempo no sabía nada de años, ni de meses, ni tampoco de los días de la semana. Me parece que debe haber sido en la primavera de 1916 que nos apareció el Ángel por primera vez en nuestro “Loca do Cabeco”.

Como ya he dicho, subimos con el ganado el cerro en busca de abrigo, y después de haber tomado nuestro bocadillo y dicho nuestras oraciones, vimos a cierta distancia, sobre la cúspide de los árboles, dirigiéndose hacia el saliente, una luz más blanca que la nieve, distinguiéndose la forma de un joven transparente y más brillante que el cristal traspasado por los rayos del sol. Al acercarse más, pudimos distinguir y discernir los rasgos. Estábamos sorprendidos y asombrados.

Al llegar junto a nosotros, dijo:

-No teman. Soy el Ángel de la Paz. ¡Oren conmigo!.

Y arrodillado en tierra inclinó la frente hasta el suelo. Le imitamos llevados por un movimiento sobrenatural y repetimos las palabras que le oímos decir:

-Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman.

Después de repetir esto tres veces, se levantó y dijo:

-Oren así. Los corazones de Jesús y de María están atentos a la voz de vuestras súplicas.

Y desapareció.

La atmósfera sobrenatural que nos envolvió era tan densa, que casi no nos dábamos cuenta durante un espacio largo de tiempo de nuestra propia existencia, permaneciendo en la posición que el Ángel nos había dejado repitiendo siempre la misma oración. Tan íntima e intensa era la conciencia de la presencia de Dios, que ni siquiera intentamos hablar el uno con el otro. Al día siguiente todavía sentimos la influencia de esa santa atmósfera que iba desapareciendo sólo poco a poco.

No decíamos nada de esta aparición, ni recomendamos tampoco el uno al otro guardar el secreto. La misma aparición parecía imponernos silencio. Era de una naturaleza tan íntima, que no era nada fácil hablar de ella. Tal vez por ser la primera manifestación de esa clase, su impresión sobre nosotros era mayor.

Segunda Aparición del Ángel

La segunda aparición tiene que haber ocurrido sobre mitad del verano, cuando, debido al gran calor, llevamos los rebaños a casa hacia el mediodía para regresar por la tarde.

Pasamos las horas de la siesta a la sombra de los árboles que rodeaban el pozo de la quinta llamada Arneiro, que pertenecía a mis padres.

De pronto vimos al mismo Ángel junto a nosotros.

– ¿Qué están haciendo? ¡Rezar! ¡Rezar! ¡Rezar mucho!  Los corazones de Jesús y de María tienen sobre vosotros designios de misericordia. ¡Ofrezcan constantemente oraciones y sacrificios al Altísimo!

-¿Cómo hemos de sacrificarnos?- pregunté.

-De todo lo que pidan ofrezcan un sacrificio como acto de reparación por los pecados con los cuales Él es ofendido, y de súplica por la conversión de los pecadores. Así vendrá sobre vuestra patria la paz. Yo soy el Ángel de su guarda, el Ángel de Portugal. Sobre todo, aceptar y soportar con sumisión el sufrimiento que el Señor les envíe.

Estas palabras hicieron una profunda impresión en nuestros espíritus como una luz que nos hacía comprender quién era Dios, cómo nos amaba y deseaba ser amado, el valor del sacrificio, cuánto le agrada y cómo concede en atención a esto la gracia de conversión a los pecadores. Por esta razón, desde ese momento, comenzamos a ofrecer al Señor cuanto nos mortificaba, no buscando jamás otros caminos de mortificación y penitencia, sino lo de quedar durante horas con las frentes tocando el suelo, repitiendo la oración que el Ángel nos enseñó.

Tercera Aparición del Ángel

Me parece que la tercera aparición debe haber sido en octubre o a fines de septiembre, por que ya no volvíamos a casa para el descanso del mediodía. Pasamos un día desde Pregueira (un pequeño olivar propiedad de mis padres) a la cueva llamada Lapa (Loca do Cabeço), caminando alrededor del cerro del lado que mira a Aljustrel y Casa Velha. Allí decíamos nuestro rosario y la oración que el Ángel nos enseñó la primera vez.

Estando allí, apareció por tercera vez, teniendo en sus manos un cáliz, sobre el cual estaba suspendida una hostia, de la que caían gotas de sangre al cáliz. Dejando el cáliz y la hostia suspendidos en el aire, se postró en tierra y repitió tres veces esta oración:

-Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el preciosísimo cuerpo, sangre, alma y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de Su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores.

Después, levantándose, tomó de nuevo en la mano el cáliz y la hostia. Me dió la hostia a mi y el contenido del cáliz lo dió a beber a Jacinta y Francisco, diciendo:

-Tomad el cuerpo y bebed la sangre de Jesucristo, horriblemente ultrajado por los hombres ingratos. Reparad sus crímenes y consolad a vuestro Dios.

De nuevo se postró en tierra y repitió con nosotros hasta por tres veces la misma oración: Santísima Trinidad,…etc., y desapareció.

Impulsados por la fuerza de lo sobrenatural que nos envolvía, imitamos al Ángel en todo, esto es, postrándonos como él y repitiendo la oración que él decía. Tan intensamente sentimos la presencia de Dios, que estábamos completamente dominados y absorbidos por ella. Parecía que por un tiempo bastante largo estábamos privados de nuestros sentidos corporales. Durante los días siguientes nuestras acciones estaban impulsadas del todo por este poder sobrenatural. Por dentro sentimos una gran paz y alegría que dejaban el alma completamente sumergida en Dios. También era grande el agotamiento físico que nos sobrevino.

No sé por qué las apariciones de Nuestra Señora producirían en nosotros efectos bien diferentes. La misma alegría íntima, la misma paz y felicidad, pero en vez de ese abatimiento físico, una cierta agilidad expansiva; en vez de ese aniquilamiento en la divina presencia, un exultar de alegría; en vez de esa dificultad en hablar, un cierto entusiasmo comunicativo.

Apariciones de Nuestra Señora de Fátima

Primera Aparición: Domingo, 13 de mayo del año 1917

Habla Lucía: “Estando jugando con Jacinta y Francisco en lo alto, junto a Cova de Iría, haciendo una pared de piedras alrededor de una mata de retamas, de repente vimos una luz como de un relámpago.

-Está relampagueando -dije-. Puede venir una tormenta. Es mejor que nos vayamos a casa.

-¡Oh, sí, está bien!- contestaron mis primos.

Comenzamos a bajar del cerro llevando las ovejas hacia el camino. Cuando llegamos a menos de la mitad de la pendiente, cerca de una encina que aún existe, vimos otro relámpago, y habiendo dado algunos pasos más vimos sobre una encina una SEÑORA vestida de blanco, más brillante que el sol, esparciendo luz más clara e intensa que un vaso de cristal lleno de agua cristalina atravesado por los rayos más ardientes del sol.

Nos paramos, sorprendidos por la aparición. Estábamos tan cerca que quedamos dentro de la luz que la rodeaba o que Ella irradiaba tal vez a metro y medio de distancia. Entonces la Señora nos dijo:

-No tengan miedo. No les haré daño. Yo la pregunté: -¿De dónde es usted? -Soy del cielo.

-¿Qué es lo que usted quiere? He venido para pedir que vengan aquí seis meses seguidos el día 13 a esta misma hora. Después diré quién soy y lo que quiero. Volveré aquí una séptima vez.

Pregunté entonces:

-¿Yo iré al cielo? -Sí, irás. -¿Y Jacinta? -Irá también. -¿Y Francisco? -También irá, pero tiene que rezar antes muchos Rosarios.

Entonces me acordé de preguntar por dos niñas que habían muerto hacía poco. Eran amigas mías y solían venir a casa para aprender a tejer con mi hermana mayor.

-¿Está María de las Nieves en el cielo?  -Sí, está. Tenía cerca de dieciséis años.

-¿Y Amelia?  -Pues estará en el purgatorio hasta el fin del mundo.

Me parece tenía entre dieciocho y veinte años.

-¿Quieren ofrecerse a Dios para soportar todos los sufrimientos que Él quiera darles, como reparación de los pecados con que Él es ofendido y de súplica por la conversión de los pecadores?

-Sí, queremos.

Tendrán, pues, mucho que sufrir, pero la gracia de Dios les fortalecerá.

Diciendo estas palabras, la Virgen abrió sus manos por primera vez, comunicándonos una luz muy intensa que parecía fluir de sus manos y penetraba en lo más íntimo de nuestro pecho y de nuestros corazones, haciéndonos ver a nosotros mismos en Dios, que era esa luz, más claramente de lo que nos vemos en el mejor de los espejos. Entonces, por un impulso interior que nos fue comunicado también, caímos de rodillas, repitiendo humildemente:

-Santísima Trinidad, yo te adoro. Dios mío, Dios mío, yo te amo en el Santísimo Sacramento.

Después de pasados unos momentos Nuestra Señora agregó:

-Recen el Rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra.

Acto seguido comenzó a elevarse serenamente subiendo en dirección al cielo hasta desaparecer en la inmensidad del espacio. La luz que la circundaba parecía abrirle el camino a través de los astros, motivo por el que algunas veces decíamos que vimos abrirse el cielo”.

Segunda Aparición: Miércoles, 13 de junio del año 1917

Habla Lucía: “Después de rezar el rosario con otras personas que estaban presentes (unas cincuenta) vimos de nuevo el reflejo de la luz que se aproximaba y que llamábamos relámpago, y en seguida a Nuestra Señora sobre la encina, todo como en mayo.

-¿Qué es lo que usted quiere? -pregunté.

-Quiero que vengan aquí el día 13 del mes que viene, que recen el rosario todos los días y que aprendan a leer. Después diré lo que quiero además.

Le pedí la curación de una enferma; Nuestra Señora respondió:

-Si se convierte se curará durante el año.

-Quisiera pedirle que nos llevase al cielo.

-Sí, a Jacinta y a Francisco los llevaré en breve, pero tú te quedas aquí algún tiempo más. Jesús quiere servirse de ti para darme a conocer y amar. Quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. A quien la abrazare prometo la salvación y serán queridas sus almas por Dios como flores puestas por mí a adornar su Trono.

-¿Me quedo aquí solita? -pregunté con pena

-No, hija. ¿Y tú sufres mucho por eso? ¡No te desanimes! Nunca te dejaré. Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá a Dios. En este momento abrió las manos y nos comunicó por segunda vez el reflejo de la luz inmensa que la envolvía. En esta luz nos veíamos como sumergidos en Dios. Jacinta y Francisco parecían estar en la parte de la luz que se elevaba hacia el cielo y yo en la que se esparcía sobre la tierra. Delante de la palma de la mano derecha de Nuestra Señora estaba un corazón rodeado de espinas que parecían clavarse en él. Entendimos que era el Corazón Inmaculado de María, ultrajado por los pecados de la humanidad que quería reparación.

Esto es a lo que nos referíamos al decir que Nuestra Señora nos había contado un secreto en junio. Ella no nos mandó en aquella ocasión guardarlo como secreto, pero nos sentíamos impulsados por Dios a hacerlo así.

Francisco, muy impresionado con lo que había visto, me preguntó después:

-¿Por qué es que la Virgen estaba con un corazón en la mano irradiando sobre el mundo aquella luz tan grande de Dios? Tú Lucía, estabas con Ella en la luz que bajaba a la tierra y Jacinta conmigo en la que subía hacia el cielo. -Es ese momento -le respondí- tú, con Jacinta, iras en breve al cielo. Yo me quedo con el Corazón Inmaculado de María en la tierra.”

 

Tercera Aparición: Viernes, 13 de julio del año 1917

Habla Lucía: “Momentos después de haber llegado a Cova de Iría, junto a la encina, entre numeroso público (unas 4.000 personas) que estaba rezando el rosario, vimos el rayo de la luz una vez más y un momento más tarde apareció la Virgen sobre la encina.

-¿Qué es lo que quiere de mí? -pregunté.

-Quiero que vengan aquí el día 13 del mes que viene, y continúen rezando el rosario todos los días en honra a Nuestra Señora del Rosario, con el fin de obtener la paz en el mundo y el final de la guerra porque sólo Ella puede conseguirlo.

Dije entonces:

-Quisiera pedirle nos dijera quién es, y que haga un milagro, para que todos crean que usted se nos aparece.

-Continúen viniendo aquí todos los meses. En octubre diré quien soy y lo que quiero, y haré un milagro que todos han de ver para que crean.

Aquí hice algunos pedidos que ahora no recuerdo. Lo que recuerdo es que Nuestra Señora dijo que era preciso rezar el rosario para alcanzar las gracias durante el año. Y continuó:

-Sacrifíquense por los pecadores y digan muchas veces y especialmente cuando hagan un sacrificio: “¡Oh, Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María!”

Al decir estas últimas palabras abrió de nuevo las manos como en los meses anteriores. El reflejo parecía penetrar en la tierra y vimos como un mar de fuego y sumergidos en este fuego los demonios y las almas como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas, de forma humana, que fluctuaban en el incendio llevadas por las llamas que de ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo, cayendo hacia todos lados, semejante a la caída de pavesas en grandes incendios, pero sin peso ni equilibrio, entre gritos y lamentos de dolor y desesperación que horrorizaban y hacían estremecer de pavor. (Debía ser a la vista de eso que dí un “ay” que dicen haber oído.) Los demonios se distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes como negros tizones en brasa. Asustados y como pidiendo socorro levantamos la vista a Nuestra Señora, que nos dijo con bondad y tristeza:

-Han visto el infierno, donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hacen lo que yo les digo se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra terminará, pero si no dejan de ofender a Dios, en el reinado de Pío XI comenzará otra peor. Cuando vean una noche alumbrada por una luz desconocida saben que es la gran señal que Dios les da, de que va a castigar al mundo por sus crímenes por medio de la guerra del hambre, de la persecución de la Iglesia y del Santo Padre. Para impedir eso vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora de los primeros sábados. Si atienden mis deseos, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones de la Iglesia: los buenos serán martirizados; el Santo Padre tendrá que sufrir mucho; varias naciones serán aniquiladas. Por fin mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz. En Portugal el dogma de la fe se conservará siempre, etc. (Aquí comienza la tercera parte del secreto, escrita por Lucía entre el 22 de diciembre de 1943 y el 9 de enero de 1944). Esto no lo digas a nadie. A Francisco si puedes decírle.

-Cuando recen el rosario, digan después de cada misterio: “Oh, Jesús mío, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo, especialmente las más necesitadas.”

Seguía un instante de silencio y después pregunté:

-¿Usted no quiere nada más?

-No, no quiero nada más por hoy.

Y como de costumbre comenzó a elevarse en dirección a Oriente hasta que desapareció en la inmensidad del firmamento.”

Cuarta Aparición: Domingo, 19 de agosto del año 1917, en los Valinhos

Habla Lucía: “(La aparición no se realizó el día 13 de agosto en Cova de Iría porque el Administrador del Concejo apresó y llevó a Vila Nova de Ourem a los pastorcitos con la intención de obligarles a revelar el secreto. Los tuvo presos en la Administración y en el calabozo municipal.)

Les ofreció los más valiosos presentes si descubrían el secreto. Los pequeños videntes respondieron:

-No lo decimos ni aunque nos den el mundo entero.

Los encerró en el calabozo. Los presos les aconsejaron: -Pero digan al Administrador ese secreto. ¿Qué importa que esa Señora no quiera?

-¡Eso no -respondió Jacinta con vivacidad-, antes quiero morir!

Y los tres niños rezaron con aquellos infelices el rosario, delante de una medalla de Jacinta colgada de la pared.

El Administrador, para amedrentarlos, mandó preparar una caldera de aceite hirviendo en la cual amenazó asar a los pastorcitos si no hacían lo que les mandaba. Ellos, aunque pensaban que la cosa iba en serio, permanecieron firmes sin revelar nada. El día 15, fiesta de la Asunción, los llevó por fin a Fátima.

Habiendo ya contado lo que sucedió en este día, pasaré a hablar de la aparición que, según mi opinión, tuvo lugar el día 15 por la tarde. Como todavía no sabía contar los días del mes, puede ser que me equivoque. Pero tengo la idea de que fue el mismo día en que volvimos de Vila Nova de Ourem.

Estuvimos con las ovejas en un lugar llamado Valinhos, Francisco y su hermano Juan, acompañándome. Sintiendo que algo sobrenatural se aproximaba y nos envolvía, sospechando que Nuestra SEÑORA nos venía a aparecer y teniendo pena de que Jacinta quedaba sin verla, pedimos a su hermano Juan que fuese a llamarla. No quería ir, y le ofrecí dinero y allá se fue corriendo. Entretanto, Francisco y yo vimos el reflejo de luz que llamábamos relámpago y al instante de llegar Jacinta vimos a la SEÑORA sobre una encina.

-¿Qué es lo que quiere usted?

-Deseo que sigan yendo a Cova de Iría en los días 13, que sigan rezando el rosario todos los días. El último mes haré el milagro para que todos crean.

-¿Qué es lo que quiere usted que se haga con el dinero que la gente deja en Cova de Iría?

-Hagan dos andas, una para ti y Jacinta, para llevarla con dos chicas más vestidas de blanco y otra que la lleve Francisco con tres niños más. El dinero de las andas es para la fiesta de Nuestra SEÑORA del Rosario, y lo que sobre es para ayuda de una capilla que se debe hacer. (Andas usadas en Fátima y otros lugares no son para transportar imágenes, sino para recoger ofertas en dinero y en género.)

-Yo quisiera pedirle la curación de algunos enfermos.

-Sí, a algunos los curaré durante el año.

Y tomando un aspecto muy triste, la Virgen añadió:

-Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, porque muchas almas van al infierno por no tener quien se sacrifique y rece por ellas.

Y la señora comenzó a subir como de costumbre hacia Oriente.”

Quinta Aparición: Jueves, 13 de septiembre del año 1917

Habla Lucía: “Al aproximarse la hora fui a Cova de Iría con Jacinta y Francisco entre numerosas personas (unas treinta mil) que nos dejaban andar sólo con dificultad. Los caminos estaban apiñados de gente; todos nos querían ver y hablar, allí no había respetos humanos. Mucha gente del pueblo, y hasta señoras y caballeros, consiguiendo romper por entre la muchedumbre que alrededor nuestro se agolpaba, venían a postrarse de hinojos delante de nosotros pidiendo que presentásemos sus necesidades a Nuestra Señora. Otros, no consiguiendo llegar junto a nosotros, clamaban de lejos. Uno de ellos:

-¡Por el amor de Dios, pidan a Nuestra Señora que me cure a mi hijo, que está impedido! Otro: -Que me cure el mío, que es ciego. Otro: -El mío, que es sordo. -Que me traiga a mi marido o mi hijo, que están en la guerra; que convierta a un pecador, que me dé salud, que estoy tuberculoso, etcétera.

Allí aparecían todas las miserias de la pobre humanidad y algunos gritaban subidos a los árboles y a las tapias con el fin de vernos pasar. Diciendo a unos que sí, dando la mano a otros para ayudarles a levantarse del polvo de la tierra allá íbamos andando gracias a algunos caballeros que nos iban abriendo camino entre la muchedumbre. Ahora cuando leo estas escenas encantadoras del Nuevo Testamento, del paso de Nuestro Señor por Palestina, pienso en nuestros pobres caminos y sendas de Ajustrel, Fátima y Cova de Iría, y doy gracias a Dios ofreciéndole la fe de nuestra buena gente portuguesa. Y pienso si ellos podían humillarse como lo hicieron ante tres pobres niños, sólo porque eran agraciados de hablar a la Madre de Dios, ¿qué no harían si pudieran ver a Nuestro Señor mismo en persona delante de ellos?

Bien, esto no tiene que ver con la materia, era una distracción de mi pluma que me llevaba a parte donde yo no quería una inútil divagación. No lo arranco para no estropear el cuaderno.

Por fin llegamos a Cova de Iría y al alcanzar la encina comenzamos a decir el rosario con la gente. Un poco más tarde vimos el reflejo de luz y acto seguido, sobre la encina, a Nuestra Señora, que dijo:

-Continuad rezando el rosario para alcanzar el fin de la guerra. En octubre vendrá también Nuestro Señor, Nuestra Señora de los Dolores y del Carmen, San José con el Niño Jesús para bendecir el mundo. Dios está contento con vuestros sacrificios, pero no quiero que durmáis con la cuerda puesta; llevadla sólo durante el día.

-Me han pedido para suplicarle muchas cosas: la cura de algunos enfermos, de un sordomudo, etc.

-Sí, a algunos los curaré, pero a otros no. En octubre haré el milagro para que todos crean.

Y comenzó a elevarse, desapareciendo como de costumbre.

(Los niños tomaron muy a pecho las palabras de la Virgen en agosto, que pedía sacrificios por los pecadores. Uno de los sacrificios más dolorosos era la cuerda que cada uno de ellos llevaba atada a la cintura. Tanto les hacía sufrir, que Jacinta a veces hasta lloraba con la violencia del dolor. La Virgen les dijo con solicitud maternal que de noche no usaran la cuerda para poder disfrutar del reposo necesario. Otros sacrificios eran no comer la merienda, que preparan entre los pobres. Dejaban los higos y las uvas. “Teníamos la costumbre de ofrecer de vez en cuando al sacrificio de pasar una novena o un mes sin beber. Hicimos una vez este sacrificio en pleno mes de agosto, en que el calor era sofocante.” Mayores todavía eran los sacrificios que les exigía la misión que la Virgen les encomendara: las vejaciones, la curiosidad y molestias de la gente, sus interminables visitas y preguntas, la persecución y la prisión, y por fin la larga enfermedad de Francisco y, sobre todo, de Jacinta a la cual varias veces visitó la Virgen, previniéndola que moriría solicita, después de sufrir mucho.)”

Sexta Aparición: Sábado, 13 de octubre del año 1917

Habla Lucía: “Salimos de casa bastante pronto, contando con las demoras del camino. Había gente en masa (70.000 personas), bajo una lluvia torrencial. Mi madre, temiendo que fuese aquel el último día de mi vida, con el corazón traspasado por la incertidumbre de lo que podía ocurrir, quiso acompañarme. Por el camino, las escenas del mes pasado, más numerosas y conmovedoras. Ni el barro de los caminos impedía a la gente arrodillarse en actitud humildad y suplicante.

Llegados a Cova de Iría, junto a la encina, llevada de un movimiento interior, pedí al pueblo que cerrasen los paraguas para rezar el rosario. Poco después vimos el reflejo de luz y en seguida a la Virgen sobre la encina.

-¿Qué es lo que usted me quiere?

-Quiero decirte que hagan aquí una capilla en honor mío, que soy la Señora del Rosario, que continúen rezando el Rosario todos los días. La guerra está acabándose y los soldados volverán pronto a sus casas.

-Tenía muchas cosas que pedirle: si curaba a unos enfermos, si convertía a unos pecadores, etc.

-Unos sí; otros, no. Es preciso que se enmienden; que pidan perdón por sus pecados.

Y tomando aspecto más triste dijo:

-Que no ofendan más a Dios Nuestro Señor, que ya está muy ofendido.

Y abriendo sus manos las hizo reflejar en el sol, y en cuanto se elevaba continuaba el brillo de su propia luz proyectándose en el sol.

He aquí el motivo por el cual exclamé que mirasen al sol. Mi motivo no era llamar la atención del pueblo, pues ni siquiera me daba cuenta de su presencia. Fui inducida para ello por un impulso interior.

(Se da entonces el milagro del sol prometido tres meses antes, como prueba de la verdad de las apariciones de Fátima. La lluvia cesa y el sol por tres veces gira sobre sí mismo, lanzando a todos los lados fajas de luz de variados colores: amarillo, lila, anaranjado y rojo. Parece a cierta altura desprenderse del firmamento y caer sobre la muchedumbre. Al cabo de diez minutos de prodigio toma su estado normal. Entretanto, los pastorcitos eran favorecidos por otras visiones.)Desaparecida Nuestra Señora en la inmensidad del firmamento, vimos al lado del sol a San José con el Niño y a Nuestra Señora vestida de blanco con un manto azul. San José con el Niño parecían bendecir al mundo, pues hacían con las manos unos gestos en forma de cruz. Poco después, pasada esta Aparición, vi. a Nuestro Señor y a Nuestra SEÑORA, que me daba sensación de ser la Virgen de los Dolores. Nuestro Señor parecía bendecir al mundo de la misma forma que San José. Se disipó esta Aparición y me parecía ver todavía a Nuestra Señora en forma semejante a Nuestra Señora del Carmen.